Una histórica tormenta invernal paralizó este sábado gran parte de Estados Unidos, dejando a miles de pasajeros varados tras la cancelación de más de 8.000 vuelos. El fenómeno climático, que se extiende desde Nuevo México hasta Nueva Inglaterra, afecta a más de 140 millones de personas y ha provocado temperaturas extremas que alcanzan los 40 grados bajo cero en diversas regiones del país.
Emergencia nacional y colapso del transporte aéreo
La magnitud del sistema frontal obligó a las principales aerolíneas a suspender operaciones en hubs críticos como Chicago, Dallas-Fort Worth, Atlanta y Nueva York. Según reportes oficiales, el hielo acumulado en las pistas y los vientos huracanados imposibilitaron el despegue y aterrizaje de aeronaves, generando un efecto dominó que afectó conexiones internacionales. Las autoridades de transporte instaron a los ciudadanos a no acercarse a las terminales sin confirmar previamente el estatus de sus traslados.
En el norte del país, el frío polar alcanzó niveles críticos. En ciudades como Bismarck, Dakota del Norte, la sensación térmica se desplomó hasta los -41°C, una marca peligrosa que puede causar congelamiento en la piel en menos de diez minutos. Ante este escenario, gobernadores de al menos 16 estados declararon el estado de emergencia, cerrando escuelas y oficinas gubernamentales para minimizar riesgos.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) movilizó equipos de búsqueda y rescate, además de disponer más de siete millones de raciones de comida y 600.000 mantas para enfrentar posibles cortes de energía masivos. Mientras la tormenta avanza hacia el Atlántico medio, el Servicio Meteorológico Nacional advierte que las condiciones persistirán durante el domingo, manteniendo la alerta por nevadas intensas y lluvias heladas en el corredor este.
