En el corazón de Blanco Encalada, Luján de Cuyo, resiste una imponente estructura de piedra y argamasa que pocos conocen: La Toma de los Españoles. Construida en 1791 bajo el impulso del Marqués de Sobremonte, esta obra de ingeniería del Virreinato buscaba canalizar las crecidas del río Mendoza para proteger a la ciudad.
Sin embargo, su historia quedó marcada por la corrupción. El ingeniero a cargo, José Comte, huyó a España con el presupuesto restante, dejando la obra inconclusa. Hoy, pese a ser Monumento Histórico Nacional, este tesoro arquitectónico padece el abandono y el grafiti, esperando ser rescatado como el hito turístico que merece ser.