Tercera edad y mundo digital: la necesidad de mantenerse conectado
Los adultos mayores están aprendiendo a navegar en la web, a utilizar los teléfonos digitales, se animan también a descubrir todo lo que tiene para ofrecer el mundo virtual.
Alejandro Alvarez
31 Julio de 2025 - 18:56
El aislamiento social en los adultos mayores puede aumentar el riesgo de enfermedades crónicas. Web
El mundo real, tal como lo conocemos, está cada vez más conectado. La información fluye a velocidades asombrosas, y las redes sociales son ahora el lugar de encuentro, pelea, debate, vitrina y canal oficial de muchísima gente e instituciones. Sin embargo, hay un sector de la población que parecía, hasta ahora, estar relegado a ingresar: la tercera edad. Los adultos mayores.
La responsabilidad es de todos: demostrarles que se pueden construir comunidades.
Sin embargo, las cosas cambian. Hay un 'despertar digital' para ellos, y no se trata de una cuestión de moda o de seguir las tendencias. Es una necesidad vital para mantenerse conectados con los seres queridos, para acceder a información relevante para la salud y el bienestar, y para participar en la vida social y cultural. A esto se le suman otros beneficios, como combatir la soledad y el aislamiento, que suelen ser sinónimo de envejecimiento.
Pero si el mundo digital tiene tantas cosas buenas, ¿por qué les ha costado tanto amigarse con los dispositivos? Varios son los motivos: falta de acceso a aparatos o conexión a internet, dificultad para comprender la terminología moderna, y miedo a cometer errores. Y además, la falta de formación y acompañamiento adaptado a sus necesidades y ritmo de aprendizaje.
Falta de acceso a dispositivos, dificultad para comprender la terminología moderna, y miedo a cometer errores: las causas del aislamiento.
Uno de los grandes desafíos de los adultos mayores es la soledad. Con el paso del tiempo, atraviesan la pérdida de vínculos cercanos, se profundiza el distanciamiento familiar, o aparece la falta de espacios donde sentirse útiles y activos. La desconexión, entonces, no solo afecta a lo emocional, sino también a la autoestima y el estado físico.
Varios estudios indican que el aislamiento social en los adultos mayores puede aumentar el riesgo de enfermedades crónicas, pero también la depresión e incluso el deterioro cognitivo. Para revertir esta tendencia, la responsabilidad es de todos: es necesario construir comunidades que incluyan a todas las edades, donde la palabra, la memoria y la experiencia tengan un lugar.
Entre otros, los mayores beneficios son combatir la soledad y el aislamiento, que suelen ser sinónimo de envejecimiento.
Existe una fundación que trata de visibilizar el aislamiento de las personas mayores, y ofrece una propuesta innovadora: el primer estudio de comunicación multimedia creado por y para la tercera edad. Su nombre es Ledor Vador, la primera plataforma de este tipo en América Latina, donde los adultos mayores crean sus propios contenidos sobre longevidad, cultura, bienestar y vínculos.
Es una propuesta que no solamente promueve la expresión individual, sino que busca también reconectar a los adultos mayores con el entorno, fortalecer los vínculos comunitarios, y desafiar los estereotipos que unen al envejecimiento con el silencio, o la pasividad. Allí, los abuelos son cronistas, productores y protagonistas de sus propias historias.
Las nuevas tecnologías, bien entendidas, están al alcance de todos.
No se trata de simplemente instalar una conversación pública sobre el envejecimiento activo, sino de darle valor a la palabra de las personas mayores, y el poder de las iniciativas comunitarias que buscan transformar realidades. La idea es darle voz a una generación en silencio, que también da lugar a una pregunta: ¿qué lugar les damos a los más grandes en nuestras comunidades?