Si tu niño hace berrinches, no le pegues, no le grites, susurrale
Para los especialistas médicos los berrinches son normales en una primera etapa de la vida de los niños y los detalles de cómo tratarlos desde la posición de padres fueron compartidos en El Interactivo.
Los profesionales de la salud de la especialidad pediátrica aconsejan que si un hijo hace berrinches es un error muy grave producirles miedo para que dejen esa actitud que a muchos padres les disgusta y, en cambio, el consejo en esos casos es que no le pegues, no le grites y, para que entiendan que debe tranquilizarse, susurrale.
Los berrinches o rabietas son explosiones emocionales comunes en niños pequeños, caracterizadas por llanto, gritos, pataletas, y otros comportamientos disruptivos. Se deben a la frustración, la incapacidad para expresar necesidades, o la dificultad para regular emociones. Aunque pueden ser desafiantes para los padres, son una parte normal del desarrollo y suelen disminuir con el tiempo a medida que los niños aprenden a manejar sus emociones.
Es importante aclarar que los castigos físicos no son una buena alternativa; de hecho, pegarle resulta contraproducente.
Es natural que todos los niños lloren cuando no saben cómo explicar alguna situación. Sin embargo, en algunos casos los berrinches se convierten en una constante. Para la ciencia, las conductas de los pequeños son interesantes. En particular, los berrinches, según la ciencia, tienen una explicación multifactorial.
Ningún padre o cuidador de niños pequeños puede escapar de los lloriqueos y pataletas. Se trata de un comportamiento normal en las edades tempranas del desarrollo. De todos modos, los investigadores del comportamiento humano se han dado a la tarea de explicar por qué los niños hacen berrinches.
Si un niño hace berrinches, no le pegues, no le grites, susurrale
Diego Sasso, médico pediatra, indicó en el programa El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Ciudadano News 91.7 y Ciudadano News Streaming): "Las golosinas no son un premio, son un castigo, ya sabemos que exceso de azúcar no hace bien, no da felicidad, es un aumento de azúcar y glucemia".
"Le diría a toda la gente que está escuchando que si de verdad aman a sus hijos e hijas empiecen a dejar de usar el dulce como un premio porque no lo es. Y además, el exceso de azúcar aumenta la irritabilidad de un menor", dijo.
Insistió que, "el azúcar no es saludable en este momento de la vida. Lo segundo que diría es que hoy las infancias están atravesadas por el uso de la tecnología que ya mostró ser tóxica. Niños y niñas que usan tablets o celulares a temprana edad tienen siete veces más trastornos de ansiedad, miopía".
"Cuestiones más que sin dudas son negativas y lo tercero es que un niño de 2 y 3 años no hace un berrinche porque quiere llamar la atención, un niño a esa edad no puede frenar el berrinche, el berrinche es algo que se da, no hay maldad, no lo hacen a propósito, no lo pueden evitar", consideró.
Ante un berrinche, un castigo significativo es aquel que cumple la función de provocar un aprendizaje duradero.
Admitió que, "no sé si soy un buen padre, todavía no soy abuelo. Y seguramente haría un mejor trabajo que como padre, aprendí mucho en estos casi 35 años que llevo de pediatra. Pero lo que hoy sí sabemos es que un niño o una niña de 2 o 3 años, no tiene psiquismo para decir que se va a quedar tranquilo. Para decir que mamá y papá van a hablar conmigo de manera tranquila".
"Lo primero que hay que hacer con un berrinche es prevenirlo. Si voy a pasar por un kiosco, a mi niño le encantan las golosinas porque yo lo eduque a comer golosinas. Tratá de evitar pasar por el kiosco. Cruzá la calle y decile hoy no hay golosinas", apuntó.
Y añadió: "Hoy es necesario poner los límites a los chicos sin violencia. A nosotros nos daban el chancletazo. Está mal pegarle a un niño. Cuando la mamá, el papá, la abuela habla de un golpe a tiempo, no hay que pegar a ese ser indefenso que te ama con locura. Es un ser indefenso".
"Todos hemos tenido berrinches, todos los niños tienen berrinches, el niño que no lo tiene es un niño que tiene miedo a que le den un golpe. Cuando hace un berrinche no te estreses. No importa lo que piensen los demás. Lo que tendríamos que hacer como papás y mamás, es entender que no hay maldad", explicó.
Los berrinches son esperables, pero lo que se evalúa es su intensidad y la persistencia a lo largo del tiempo.
E insistió: "No lo hacen a propósito, no lo pueden evitar. Entendiendo que no es a propósito, actuamos distinto. En segundo lugar, ponete a su nivel, miralo a los ojos, hablale suave, susurrarle, hablale en secreto".
"No es un ataque de ira. El niño solo va a tener un berrinche. Cada vez que tu hijo o hija llora le decís que no lo haga y le das un caramelito. No llores, te voy a dar un regalito. Les dan el teléfono, debería estar prohibido eso. Ahí estamos educando un niño caprichoso. Cuando ese niño tenga seis años y te diga que quiere todo eso es porque es un niño que educaste de manera caprichosa, no es un berrinche", ejemplificó.
Apuntó que, "los niños tienen energía, necesitan usarla. Pedirle a un niño que no corra, que no camine, que no se mueva es como pedirle a una persona de 90 años que corra una maratón. Los niños tienen otro estado madurativo, otra forma de ver la vida, no son adultos, son niños, no exijamos cosas de adultos a un niño de dos y tres años".
"Si vos tenés que trabajar en tu casa, tenés que hacerlo. El niño de 2 años no tiene la culpa. Lo trajimos al mundo. Queremos que sea un ser de bien. Pretendemos que sea un adulto de 40 años pero tiene 2. Tiene que haber un espacio para que tu hijo sea un niño de 2 años. Solamente eso", cerró.