El mundo de la paleontología en Colombia está de fiesta. Un equipo de investigadores reveló el hallazgo de un nuevo género y especie de tortuga fósil en el yacimiento La Venta, Huila. El quelonio, que habitó ese país hace unos 13 millones de años, durante el Mioceno Medio, ha sido bautizado como Shakiremys colombiana, un tributo a la icónica cantante barranquillera Shakira.
Este fósil no solo es notable por su nombre, sino por su posición excepcional en el árbol evolutivo de las tortugas. El descubrimiento fue realizado por el paleontólogo Edwin Cadena junto a colaboradores, quienes cumplieron una promesa personal de nombrar un hallazgo único en honor a la artista.
Un enigma de la evolución que rompe esquemas
La Shakiremys colombiana pertenece a la familia de las podocnemídidas, un grupo de tortugas acuáticas que actualmente se encuentran distribuidas principalmente en Madagascar y el norte de América del Sur. No obstante, el cráneo completo y el caparazón articulado recuperados demostraron que este espécimen es una verdadera rareza. Y el motivo es eminentemente geográfico.
Generalmente, los fósiles encontrados se asemejan más a las especies africanas o a las sudamericanas modernas, pero la Shakiremys se ubica exactamente en el medio de estas ramas evolutivas. Este rasgo lo convierte en un hallazgo de singular valor científico, indicando una historia evolutiva mucho más compleja de lo que se creía y sugiriendo una dieta omnívora y una gran capacidad de adaptación a distintos ambientes acuáticos, tan versátil como la artista que le da nombre.
Ciencia con aroma de café
El nombramiento ha generado cierto debate en la comunidad científica, que a veces cuestiona la práctica de dedicar especies a figuras públicas. Sin embargo, el paleontólogo Edwin Cadena defiende su decisión, argumentando que el carisma y reconocimiento de la cantante acercan la ciencia al público general, logrando que más personas se interesen por el patrimonio natural del país.
El descubrimiento de este fósil en el yacimiento de La Venta también es un reflejo de la solidez de la cultura científica comunitaria en la zona. Los hermanos Rubén y Andrés Vanegas, fundadores del Museo de Historia Natural de la Tatacoa, fueron coautores del estudio y responsables de recuperar y preparar las piezas, gracias al aviso de un vecino, Jair Díaz, demostrando que la sensibilidad y el compromiso local son cruciales para la preservación de los tesoros paleontológicos de Colombia.
El ejemplar de Shakiremys colombiana ya se conserva, junto con más de 4.000 especímenes del Mioceno, en el museo local, consolidando la Tatacoa como un laboratorio natural de talla mundial. Este nuevo género no solo enriquece el conocimiento sobre la biodiversidad prehistórica de América del Sur, sino que también celebra la riqueza cultural y el talento que puso a Colombia en el mapa global, desde la ciencia hasta la música.

