Bernabé Abramor no es un médico convencional; es también escalador y lidera la atención sanitaria en el cerro Aconcagua. El profesional, convocado por El Interactivo, por Ciudadano News, dijo que "trabajar en este entorno implica aprender medicina de nuevo, porque cambia totalmente a lo que es la ciudad".
En la montaña, la práctica clínica se simplifica ante la falta de grandes equipos, volviendo a lo fundamental: el estetoscopio, el oxímetro y el diálogo constante con el paciente. "Las patologías, como el edema agudo de pulmón, requieren tratamientos radicalmente distintos a los urbanos debido a la altitud extrema y la deshidratación provocada por el clima seco del sur", explicó el médico.
El consultorio más alto del mundo
Según cálculos, el "techo de América" tiene 6.959 metros de altura, y un hito fundamental en la labor de Bernabé es estar a cargo de un consultorio en Nido de Cóndores, a 5.590 metros, considerado el más alto del mundo. Este punto estratégico es vital para estabilizar pacientes y facilitar evacuaciones en helicóptero.
Además, Abramor destaca que el cerro es una "gran escuela" que atrae a profesionales de universidades de EE. UU. y Europa para obtener el Diploma en Medicina de Montaña (DIM), un estándar internacional que su equipo ha logrado certificar por primera vez en Argentina.
Un sistema de rescate de élite
La seguridad en el cerro depende de una coordinación precisa entre médicos, guardaparques, la patrulla de rescate de la policía de Mendoza y pilotos de helicóptero. Bernabé señala que, en situaciones críticas, el tiempo es el factor determinante: "Muchas veces los rescates son muy largos y lamentablemente no tienen un buen final por las distancias".
A pesar de estos inconvenientes, el sistema operativo del Aconcagua es referente en el circuito de las Seven Summits (las "Siete Cimas"), ofreciendo una seguridad en terreno que atrae a montañistas de todo el planeta.

