En medio del resurgimiento de los créditos hipotecarios en la Argentina, acceder a uno se volvió cada vez más complejo. Así lo explicó Javier González, fundador de Rizoma, quien advirtió que la exigencia del scoring bancario —el puntaje que utilizan los bancos para evaluar el perfil crediticio de una persona— se endureció de manera considerable en los últimos meses.
"Los créditos hipotecarios son un gran apalancamiento para la clase media. El que puede acceder a uno es porque tiene cierto ingreso y posibilidad de dar un adelanto", señaló González. "Durante 2023 empezaron a reactivarse los créditos, y en agosto y septiembre de 2024 resurgieron con más fuerza. Pero hoy la calificación es mucho más difícil".
Según el especialista, el Banco Nación, que ofrece una de las tasas más bajas del mercado (4,5% más componente UVA), aumentó sus exigencias de scoring:
"Hasta hace tres meses pedían 450 puntos, algo fácil de lograr. Hoy exigen 909 puntos, casi un perfil impoluto", precisó González.
El scoring, explicó, va de 0 a 1000 puntos y se construye basándonos en el historial crediticio de cada persona: si paga sus tarjetas en término, si tiene deudas, si aparece en bases como Veraz, entre otros factores. "Cada entidad maneja su propio algoritmo, pero lo esencial es tener todo al día y mantener un perfil crediticio activo. Es decir, usar crédito y pagarlo a tiempo", detalló.
Los riesgos del componente UVA
González también advirtió sobre la exposición al riesgo inflacionario que supone el sistema UVA, ya que el valor de la cuota se actualiza según la inflación.
"Si tu sueldo acompaña las actualizaciones de la inflación, podés tomarlo. Pero si no, vas a estar atado a una variable imposible de prever en un país como el nuestro", subrayó.
Recordó que el plazo habitual de los créditos hipotecarios UVA es de 30 años, y que los bancos exigen que el solicitante destine hasta el 25% de su ingreso mensual al pago de la cuota. "La tasa fija es una decisión personal, pero el componente UVA es el verdadero riesgo", agregó.
Operaciones en dólares y la incertidumbre cambiaria
Otro punto crítico es el valor del dólar al momento de escriturar.
"En Buenos Aires nadie acepta pesos: las operaciones son 100% en dólares. Si el dólar sube entre que el banco aprueba el préstamo y se firma la escritura, podés perder miles de dólares. Por eso siempre aconsejo tener un plan A, B, C y Z", advirtió.
El fundador de Rizoma destacó que acompañar a los clientes en ese proceso "es muy difícil" porque "corren muchas emociones y riesgos en el medio".
"A veces los bancos o las escribanías reprograman la fecha de escritura, y cada día que pasa puede cambiar el valor total. Es una incertidumbre tremenda", señaló.
Gastos adicionales y recomendaciones
A los requisitos y riesgos mencionados se suman los gastos administrativos, de escribanía, honorarios inmobiliarios e impuestos, que González estimó en "entre un 8 y un 10% adicional" del valor total de la operación.
Finalmente, insistió en la importancia de tomar decisiones informadas:
"Mi estilo no es dar consejos, sino ofrecer datos para que cada uno elija su destino. El sueño de la casa propia sigue siendo posible, pero hay que entender muy bien las reglas del juego", concluyó.

