Cruzar la frontera entre Chile y Argentina por aire es una experiencia que combina paisajes de una belleza sobrecogedora con una sensación física inolvidable: la turbulencia. Aunque para muchos pasajeros el movimiento puede ser motivo de nerviosismo, un reciente análisis de datos ha confirmado que no es una percepción subjetiva. La ruta que une Santiago de Chile con Mendoza ha sido catalogada oficialmente como la más turbulenta del planeta.
Datos que sorprenden
Según un exhaustivo relevamiento que analizó más de 10.000 vuelos y 550 aeropuertos, este trayecto de apenas 196 kilómetros encabeza la lista mundial. Con un índice de turbulencia de 22,9 sobre 100, supera incluso a rutas complejas en las montañas de Asia o los archipiélagos de Japón.
Pero, ¿qué hace que este vuelo de apenas 60 minutos sea tan particular? La respuesta se encuentra en una combinación de factores geográficos y atmosféricos únicos en la región.
El "obstáculo" de los Andes
El principal responsable de estas sacudidas es el efecto de onda de montaña. Al igual que el agua de un río genera remolinos al chocar contra una piedra, los intensos vientos provenientes del Océano Pacífico colisionan contra la muralla de la Cordillera de los Andes.
Corrientes ascendentes y descendentes: El aire se ve obligado a subir bruscamente para superar los picos de casi 7.000 metros (como el Aconcagua), generando movimientos verticales potentes.
Variaciones térmicas: El contraste de temperatura entre las masas de aire marítimas y el aire frío de las cumbres crea una inestabilidad constante.
Cambios de presión: La proximidad inmediata del macizo montañoso provoca alteraciones rápidas en la presión atmosférica que afectan la sustentación de la aeronave.
¿Es peligroso este vuelo?
A pesar de la intensidad de las sacudidas, los expertos en aviación son tajantes: la turbulencia no representa un peligro para la seguridad del avión.
Las aeronaves modernas están diseñadas para soportar tensiones estructurales muy superiores a las que se encuentran en el cruce cordillerano. Además, las tripulaciones que operan esta ruta cuentan con entrenamiento específico y protocolos estrictos de seguridad, como el encendido preventivo de la señal de cinturones durante casi todo el trayecto.
Si tienes planeado viajar entre estas dos ciudades, lo ideal es elegir asientos situados sobre las alas del avión, donde el centro de gravedad ofrece una mayor estabilidad, y mantener siempre el cinturón de seguridad abrochado, incluso cuando la señal esté apagada.


