Tamara Páez, conocida en redes sociales como La China, volvió a quedar envuelta en un escándalo que sacude a la Policía de San Juan. La oficial ayudante, que había ganado notoriedad por su perfil de influencer en Instagram, fue suspendida preventivamente de sus funciones luego de ser detectada en estado de ebriedad en un episodio callejero durante el último fin de semana. No es la primera vez que su conducta fuera del uniforme genera repercusiones dentro de la fuerza.
Imagen pública que incomoda
Con casi 16.000 seguidores en Instagram, Páez se hizo conocida por compartir fotografías posando en uniforme y también en producciones más personales, de alto contenido sensual. Esa faceta de "policía influencer" había despertado reparos en la cúpula policial, que consideró que no cuidaba el decoro exigido a un agente de seguridad. Incluso meses atrás se le había iniciado un sumario administrativo por ese motivo y había sido trasladada a una dependencia de menor relevancia, en lo que se interpretó como un correctivo interno.
Tamara Páez, la policía "influencer" sanjuanina.
Un historial de incidentes
La actual suspensión no es el primer capítulo controvertido en la carrera de la joven oficial. En septiembre del 2024 protagonizó un accidente vial al chocar con su Peugeot 208 contra una patrulla policial mientras conducía alcoholizada. El test de alcoholemia realizado en aquella ocasión arrojó 1,49 gramos de alcohol en sangre, casi el triple del límite permitido en la legislación argentina para conductores particulares (0,5 gramos). El hecho derivó en un sumario administrativo y marcó el inicio de su exposición pública más allá de las redes.
Desde entonces, su nombre ha aparecido recurrentemente en medios locales, siempre asociado a situaciones problemáticas que ponen en tensión la relación entre la institución policial y la conducta privada de sus integrantes.
El último episodio
El hecho más reciente ocurrió en la madrugada del sábado, en inmediaciones de la Central de Policía de San Juan. De acuerdo con fuentes oficiales, efectivos que patrullaban la zona detectaron gritos provenientes de un vehículo estacionado y decidieron intervenir. Dentro del automóvil se encontraban dos parejas, todas en aparente estado de ebriedad. Entre ellas, los policías reconocieron a la oficial Tamara Páez.
Según las versiones, la discusión principal habría sido protagonizada por otra mujer del grupo con su pareja, mientras que Páez no intervino directamente en la disputa. Sin embargo, al ser sometida a un test de alcoholemia, se constató que también había consumido alcohol. Esa situación bastó para que se abriera un nuevo sumario en su contra, dado que su condición de funcionaria policial le exige un comportamiento ejemplar, incluso fuera de servicio.
Los involucrados fueron trasladados a una comisaría cercana, donde se les iniciaron actuaciones por desorden en la vía pública. En el caso de Páez, la Jefatura de Policía resolvió además suspenderla preventivamente de sus funciones a la espera de lo que determine el sumario disciplinario.
El caso vuelve a poner en debate el impacto que tienen las redes sociales en la vida profesional de agentes de seguridad, así como los límites entre la vida privada y el rol institucional. Páez había buscado construir una imagen mediática desde su perfil en Instagram (@tami.paez), donde su presencia le valió seguidores, pero también cuestionamientos de sus superiores.