Alerta sanitaria

Tos convulsa en Buenos Aires: 5 muertes y llamado urgente a reforzar la vacunación

La tos convulsa dispara la alarma: ya se registraron 5 fallecimientos, y especialistas advierten que la caída de la cobertura vacunal abre la puerta al regreso de esta enfermedad prevenible.

Por Ciudadano.News

Este rebrote, impulsado por la caída de las coberturas de vacunación.

La tos convulsa, también conocida como coqueluche o tos ferina, se ha convertido nuevamente en una amenaza real en la provincia de Buenos Aires. Según el reciente Boletín Epidemiológico provincial, se confirmaron cinco muertes por esta enfermedad altamente contagiosa, que afecta especialmente a los bebés. 

Este rebrote, impulsado por la caída de las coberturas de vacunación, expone la fragilidad del sistema de inmunización y pone en evidencia la urgencia de actuar antes de que se multipliquen los casos.

Tos convulsa en alza: la grieta de la vacunación

El aumento de casos de tos convulsa en la provincia de Buenos Aires encendió el radar epidemiológico. Según el Boletín hasta la semana 42 de 2025, se notificaron 783 casos sospechosos, de los cuales 181 fueron confirmados y 164 clasificados como probables. 

De esos, lamentablemente, cinco culminaron en fallecimientos. Cuatro de las víctimas no tenían vacunación registrada; la quinta no contaba con protección porque su madre no había sido vacunada durante el embarazo.

Este escenario agrava la ya delicada realidad: se trata de un brote que no sólo afecta la provincia sino que se enmarca dentro de un repunte nacional. Hasta la misma fecha, en Argentina se sumaban 3.725 casos sospechosos y 407 confirmados a nivel país.

El patrón es claro: la reducción en las tasas de inmunización abre el paso a la circulación de la bacteria Bordetella pertussis, responsable de la enfermedad, y deja desprotegidos a los grupos más vulnerables: los bebés y niños menores de un año.

¿Por qué vuelve la coqueluche?

La enfermedad no es nueva: la coqueluche es conocida desde hace décadas y perfectamente prevenible mediante vacunación. Sin embargo, las causas de su re­aparición son múltiples: caída en la cobertura vacunal, esquemas incompletos o atrasados, y un puente de inmunidad roto entre madre e hijo. En este contexto, los lactantes que dependen de los anticuerpos maternos y de dosis tempranas quedan expuestos.

El informe del Ministerio de Salud bonaerense detectó que en las regiones V, VI, VII y XII del AMBA se concentran las coberturas más bajas. "Se observa deserción en los esquemas oportunos, con una disminución de más del 5% entre la 1ª y la 4ª dosis, lo que indica esquemas atrasados o incompletos en una parte de la población", advierte el documento.

Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP): "La vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir las formas graves y las muertes por coqueluche. Se enfatiza la importancia de alcanzar y mantener coberturas mayores al 95% en todos los grupos objetivo."

Y en palabras de la infectóloga Silvia González Ayala: "Es una enfermedad que se previene por las vacunas. Que tengamos fallecidos en niños pequeños es realmente una situación muy triste y evitable."

También el infectólogo Hugo Pizzi describe el cuadro grave en lactantes: "Cuando ocurre este cuadro, empiezan a azularse los labios por la falta de oxígeno. Puede llegar a ser mortal."

Lo que se debe saber: síntomas, contagio y prevención

La coqueluche inicia con síntomas similares a un resfriado (goteo nasal, fiebre leve, tos ligera) y progresa a ataques de tos intensos, con 'gasping' al inspirar y vómitos posteriores. En los lactantes puede derivar en apnea, cianosis o neumonía.

La transmisión se produce por gotas expulsadas al toser o estornudar, o por contacto con superficies contaminadas. En el país, la definición de caso incluye que en menores de 6 meses una infección respiratoria aguda acompañada de apnea, cianosis, estridor o vómitos tras la tos, establezca sospecha del mal.

El esquema del Calendario Nacional de Vacunación establece:

  • Dosis a los 2, 4 y 6 meses.
  • Refuerzos a los 15-18 meses, a los 5 años y a los 11 años.
  • Una dosis adicional en cada embarazo a partir de la semana 20.
  • Personal de salud en contacto con menores de un año: refuerzo cada 5 años.

Las recomendaciones puntuales del Ministerio bonaerense incluyen: verificar carnet de vacunación, administrar la dosis a embarazadas, completar esquemas infantiles, vacunar al personal sanitario y mantener buenas prácticas de higiene respiratoria.

Impacto local: ¿por qué preocupa la provincia de Buenos Aires?

En la provincia, el brote se acentúa en las zonas más densamente pobladas del AMBA. La combinación de alta circulación de personas, baja inmunización y vulnerabilidad de los lactantes genera una tormenta perfecta. Si bien el documento provincial no especifica los nombres de los distritos de las cinco muertes, la mortalidad en tan pequeño número alerta sobre la gravedad.

Las cifras también confirman que el problema ya no es marginal. A nivel nacional, tras una década de descenso, los casos vuelven a subir. Se estima que los registros de 2025 podrían duplicar o triplicar los valores de 2024. Por ejemplo: en caso de la ciudad de Ushuaia se detectaron 66 casos al cierre parcial, con una incidencia de 23,6 por 100.000 habitantes, cifra muy superior al resto del país.

Este contexto implica que la provincia de Buenos Aires no está aislada: forma parte de una ola más amplia que transita por Argentina y la región, donde la caída de la vacunación -en parte generada por la dispersión y el impacto de la pandemia- dejó brechas de protección.

Qué debe hacer la población y el sistema de salud

Para evitar que la alerta se transforme en crisis, es imprescindible:

  • Completar los esquemas de vacunación infantiles sin demora.
  • Vacunar a las embarazadas desde la semana 20 de gestación para proteger al recién nacido.
  • Reforzar la inmunización del personal de salud y adultos que pueden funcionar como fuente de contagio para bebés.
  • Consultar al médico ante síntomas persistentes de tos, especialmente en niños pequeños, recién nacidos o embarazadas.
  • Evitar el automedicado y cumplir el tratamiento antibiótico en caso de contacto con un caso confirmado.

El sistema sanitario debe reforzar la vigilancia, intensificar la notificación de casos, hacer bloqueos de contactos y campañas de vacunación intensiva.

El rebrote de tos convulsa en la provincia de Buenos Aires es un llamado de atención que no admite dilación: cinco muertes que podrían haberse evitado, una enfermedad prevenible con vacunas y un sistema que muestra fisuras importantes en la inmunización infantil y materna. La hora de actuar es ahora: la protección existe, sólo hace falta que sea aplicada.