Diciembre suele transformarse en un maratón de compromisos que agotan nuestra salud mental. La psicóloga Anabela Serventi advierte que la presión por el "balance de fin de año" y la obligación de asistir a cada evento genera una carga emocional, a veces, insostenible.
Para la generación millennial, el desafío radica en aprender a decir "no" sin culpa. No se trata de aislamiento, sino de elegir rituales que realmente tengan sentido personal. Priorizar el descanso y establecer límites claros con el entorno familiar es fundamental para evitar el agotamiento. En definitiva, el mejor regalo de Navidad es proteger nuestra propia tranquilidad.