Roblox, pertenencia y vulnerabilidad: la plataforma que redefine la adolescencia
Roblox se convirtió en un nuevo espacio de encuentro para niños y adolescentes. Pero detrás del juego y la creatividad, especialistas advierten dinámicas emocionales y vínculos que pueden resultar riesgosos.
La Lic. Déborah Bellota, psicóloga, analizó, en diálogo con El Interactivo, el fenómeno de Roblox y advierte sobre los riesgos vinculados al acoso digital y la construcción de la identidad en niños y adolescentes que utilizan esta plataforma. En un contexto donde cada vez más menores trasladan su sociabilidad a lo virtual, la especialista señala que Roblox se ha convertido en un nuevo "espacio público", equivalente al club, la plaza o el recreo, pero en formato digital.
"Roblox hoy en día es la plaza, el club, el recreo, pero virtual. Es una plataforma que mayormente usan adolescentes, aunque también hay chicos de 5 y 6 años que la juegan", explica Bellota. A diferencia de un videojuego tradicional, agrega, Roblox ofrece un universo en el que los usuarios "crean mundos, diseñan personajes y, sobre todo, se conectan con otros".
Esa posibilidad de interactuar es atractiva porque en la adolescencia se juega una etapa crucial: la construcción de la identidad. "La adolescencia es el momento en el que el niño intenta diferenciarse de los padres, encontrar pertenencia. En Roblox pueden explorar quiénes quieren ser. Eso es importante, pero también riesgoso si no hay límites", sostiene.
De la creatividad al refugio emocional
Desde una perspectiva psicoanalítica, Bellota define a Roblox como un "espacio transicional": un lugar que permite ir de lo real a lo imaginario mediante la creación, destrucción y simbolización. Sin embargo, advierte que cuando el juego se convierte en refugio emocional, deja de ser creativo para volverse una vía de escapismo.
"Hay chicos que juegan horas todos los días. Eso ya es un consumo de satisfacción inmediata. Se pierde el registro del cuerpo, se embota el cerebro", detalla. Según la psicóloga, el juego está diseñado para ofrecer gratificación sin frustración, lo cual dificulta que los niños aprendan a tolerar límites en la vida real.
"Si no les enseñamos a tolerar la frustración cuando son chicos, de grandes no la soportan y aparecen conductas agresivas o destructivas", advierte.
Acoso, grooming y manipulación emocional
El riesgo más grave, sin embargo, está en la sociabilidad sin supervisión. Al conectarse con personas desconocidas de cualquier parte del mundo, se abre la puerta al grooming, la manipulación emocional y el acoso digital.
"No se trata solo del chat. La manipulación puede darse dentro del propio juego. Muchas veces los chicos sienten que están jugando con un amigo, pero detrás puede haber alguien que los esté usando emocionalmente", explica.
Dependencia emocional y empobrecimiento de los vínculos reales
Cuando la virtualidad desplaza la vida offline, los lazos reales se debilitan. "Cuanto más se meten, más se empobrecen los vínculos reales. Los chicos quieren estar más ahí que fuera. Y cuando eso ocurre, se confunden los límites entre lo real y lo imaginario", señala Bellota.
Por eso, la especialista no propone prohibir la plataforma, sino acompañar el proceso: "No se trata de que no jueguen Roblox. Se trata de poner límites, observar, y entender qué están simbolizando y proyectando allí".
Criar desde la falta: el rol de los padres
Finalmente, Bellota reflexiona sobre el desafío de la crianza en tiempos de hiperconectividad: "Criamos con culpa, pero la falta es necesaria. Los niños nacen omnipotentes y creen que pueden tener todo ya. Nuestro rol es enseñarles que no todo deseo se satisface de inmediato. Eso es lo que los transforma y les da herramientas para la vida".