Carlos Eduardo Robledo Puch, el asesino serial conocido como "El Ángel de la Muerte", ha vuelto a conmocionar a la opinión pública con una declaración desgarradora: su único deseo es morir.
En una entrevista reciente, el hombre de 73 años, que lleva más de medio siglo tras las rejas, clamó por una muerte digna, argumentando que sufre un calvario insoportable.
"Lo único que ansío es que me metan en la sala de una clínica y me pongan una vía con suero y me pongan a dormir profundamente y después me inoculen el veneno y me maten", expresó Puch, detallando su deseo de recibir la eutanasia.
El motivo de su desesperación, según sus propias palabras, es el deterioro de su salud. Puch afirma padecer múltiples dolencias, incluyendo hernias, problemas de próstata, cataratas, artrosis, asma, pérdida de masa muscular y dolores crónicos. "Estoy sufriendo condenadamente", confesó.
Robledo Puch, condenado a cadena perpetua por once asesinatos, una violación, dos raptos y 17 robos cometidos en la década de 1970, asegura que jamás recuperará su libertad. "No me van a dejar salir jamás en libertad... creo que te lo dije, fui claro. Jamás. Jamás me dejarán ir a ningún lado", sentenció.
Sus crímenes, cometidos con frialdad y alevosía, dejaron una profunda huella en la sociedad argentina. Nueve hombres y dos mujeres fueron víctimas de su sed de sangre.
Hoy, recluido en la Unidad Penitenciaria N°26 de Olmos, el llamado Angel Negro clama por el fin de su sufrimiento, reabriendo el debate sobre la pena de muerte y la eutanasia en Argentina.