La exposición constante de niños en redes sociales, conocida como "sharenting", ya no es un juego inocente. Con el avance de la inteligencia artificial, subir una simple foto de tu hijo facilita la clonación de su imagen o voz en cuestión de segundos.
La psicóloga Celia Antonini advierte que esta exposición no es inofensiva: el rechazo digital activa las mismas áreas cerebrales que el dolor físico. En un contexto donde la IA facilita la manipulación de imágenes, el riesgo crece exponencialmente. Esta sentencia subraya que la privacidad y el consentimiento de los hijos son hoy responsabilidades familiares innegociables para evitar la violencia digital.