Argentina

Restauración activa: la innovadora técnica para recuperar los bosques de la Patagonia tras los incendios

Luego de la pérdida de miles de hectáreas en Chubut y Río Negro, expertos del INTA y el CONICET advierten que la naturaleza no siempre puede sola. La clave para salvar el ecosistema.

Por Ciudadano.News

Expertos del CONICET y el INTA proponen un plan de restauración activa en Parques Nacionales. — Imagen ilustrativa generada con IA (Grok)

Los incendios forestales en la Patagonia Norte han dejado cicatrices profundas en el paisaje. Solo en el último tiempo, focos en Puertopatriada (Epuyén) y el Parque Nacional Los Alerces han puesto en jaque la biodiversidad de la región.

Ante esta tragedia ecológica, Mario Pastorino, ingeniero forestal e investigador del INTA y CONICET, señala que existen métodos científicos para acelerar lo que a la naturaleza le llevaría siglos.

El dilema de la restauración pasiva de bosques

En las zonas más húmedas y cercanas a la cordillera, se suele aplicar la restauración pasiva. Esto consiste, básicamente, en dejar que el bosque se regenere por sus propios medios. Sin embargo, este proceso es extremadamente lento: un bosque quemado puede tardar hasta 100 años en volver a ser lo que era.

¿Qué es la restauración activa?

Hacia las zonas más secas y cercanas a la estepa, el panorama es más crítico. Allí, si no hay intervención humana, el bosque corre el riesgo de desaparecer para siempre y transformarse en matorral. Es aquí donde entra la restauración activa, un proceso que implica tecnología y compromiso logístico. Consiste en tres pasos fundamentales:

  • Cosecha de semillas del bosque natural remanente.
  • Producción de plantines en viveros especializados.
  • Plantación estratégica en el sitio quemado, adaptando el método a la topografía del lugar.

Un "empujón" a la naturaleza

La restauración activa es, en esencia, aportar tecnología para ganarle tiempo al reloj biológico. En sitios donde el acceso es difícil y solo se llega en helicóptero, la ciencia se convierte en la única herramienta capaz de garantizar que las futuras generaciones vuelvan a ver pinos, coihues o cipreses en pie.

"Es ir y plantar para darle un empujón a la naturaleza", resume el investigador, subrayando que la ingeniería forestal es hoy la mejor aliada para sanar las heridas provocadas por la negligencia humana y los rayos naturales.