El Papa Francisco falleció el 21 de abril de 2025, a los 88 años, en su residencia de la Casa Santa Marta, en el Vaticano. La causa fue un derrame cerebral seguido de insuficiencia cardíaca, según confirmó el cardenal Kevin Farrell. Su última aparición pública fue apenas un día antes, durante la celebración del Domingo de Pascua.
Su muerte representa una pérdida profunda, no solo para la Iglesia Católica, sino para el mundo entero. Como señaló la psicóloga Daniela Gasparini, en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), se trata del fin de una era marcada por un liderazgo carismático, empático y ético.
"Estamos ante el fallecimiento de un gran líder humano, que excede la altura religiosa que tenga cada uno. El mensaje del Papa Francisco desbordaba lo espiritual: tenía peso cultural, político e ideológico".
Coherencia entre pensar, sentir y actuar
Una de las enseñanzas más valiosas que deja Francisco es su insistencia en la coherencia entre pensamiento, emoción y acción. Lo transmitía en cada discurso y, especialmente, en su mensaje a los docentes: formar a las personas con la cabeza, el corazón y las manos.
"No basta con la información universitaria. Hay que sentir, actuar y comprometerse. Esa coherencia entre los tres lenguajes humanos fue central en su visión del mundo", destacó Gasparini.
Un duelo colectivo más allá de la fe
La psicóloga plantea que la muerte del Papa Francisco activa un duelo colectivo, que va más allá de la práctica religiosa.
"Su figura simbolizaba protección, guía, sentido. Su ausencia deja una sensación de desamparo, de incertidumbre. Es una pérdida que toca ideales, valores y vínculos simbólicos que nos sostenían a todos".
Para Gasparini, este tipo de duelo no se vive solo desde la fe. También se relaciona con el lugar que ocupaba Francisco en la cultura contemporánea como figura ética en un mundo cada vez más polarizado.
El Papa que supo hablarle a la juventud
En una época dominada por las redes sociales y las referencias fugaces, el Papa Francisco se convirtió en un líder positivo para los jóvenes. Fue capaz de entender sus lenguajes, desafíos y dolores.
"Cuando les dijo 'hagan lío', no los incitó al caos, sino a la acción con valores. Los llamó a ser críticos, a luchar por sus sueños, a formarse. También reconoció a la niñez como sujetos de derechos, algo muy disruptivo para la Iglesia".
Según lo que interpretó la entrevistada, este vínculo con la juventud consolidó una conexión intergeneracional que deja huella incluso entre quienes no compartían la fe católica.
El impacto emocional de su partida
Gasparini diferencia el duelo personal de un ser querido del que provoca la muerte de una figura pública como el Papa.
"No conocés al Papa, pero sí lo que representa. Su muerte remueve nuestra relación con la autoridad moral, con las respuestas que necesitábamos. Es un duelo que toca fibras profundas, incluso si no somos creyentes".
La experta también resaltó que el momento —Domingo de Pascua, símbolo de resurrección y esperanza— aportó un significado adicional al proceso de despedida.
Francisco, nacido Jorge Mario Bergoglio, fue el primer Papa latinoamericano. Su papado estuvo marcado por la lucha contra la corrupción, la defensa de los más vulnerables y un mensaje constante de inclusión y justicia social.
Su muerte no solo deja un vacío institucional, sino también una demanda urgente de nuevos liderazgos éticos, capaces de unir, inspirar y sostener la esperanza en un mundo fragmentado.
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