En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, el cardiólogo Mario Boskis (MN 74002), miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología, advirtió en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), sobre una percepción errónea y cada vez más extendida: la idea de que fumar marihuana es "más saludable" o "menos dañino" que consumir tabaco.
"Se habla de un consumo irracional. Muchos pacientes llegan a la consulta y me dicen: 'Doctor, ¿es verdad que fumar un porro es mejor que fumar tabaco?' Y la respuesta es que eso es un mito", enfatizó el especialista.
Efectos directos sobre el sistema cardiovascular
El cannabis contiene múltiples compuestos, pero dos de ellos concentran la mayor atención médica: el cannabidiol (CBD), de uso terapéutico en tratamientos específicos, y el tetrahidrocannabinol (THC), responsable de los efectos psicoactivos.
"El THC actúa sobre receptores del sistema nervioso central y estimula la liberación de catecolaminas, las mismas sustancias que el cuerpo genera cuando está bajo estrés. Esto eleva la frecuencia cardíaca y la presión arterial", explicó Boskis.
Esta combinación, alerta el cardiólogo, puede provocar inflamación arterial y aumentar significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares. "Un estudio reciente, publicado en enero, señala que el consumo de marihuana puede aumentar hasta seis veces la probabilidad de sufrir un infarto agudo de miocardio o un accidente cerebrovascular", afirmó.
Riesgos acumulativos en pacientes con factores predisponentes
Los efectos adversos del THC se agravan cuando existen factores de riesgo preexistentes: hipertensión, obesidad, sedentarismo o mala alimentación. "Si una persona con presión controlada por medicación, que además tiene sobrepeso y no hace actividad física, fuma marihuana para 'relajarse', se está exponiendo a un cóctel explosivo. El riesgo cardiovascular se incrementa, aunque crea que no está haciendo nada grave", sostuvo Boskis.
La desinformación mediática y social también juega un rol. "Muchas veces se dice que no pasa nada, que es natural, pero los estudios muestran lo contrario", advierte.
Alcohol, arritmias y el síndrome del "corazón contento"
El especialista también advierte sobre el impacto del alcohol en exceso, que puede generar fibrilación auricular, una de las arritmias más frecuentes y molestas.
"Se lo conoce como el síndrome del corazón contento. Si tomás cuatro tragos en una hora y después encima fumás un porro, estás generando una situación peligrosa. No sabemos cuál es el umbral individual para que se desencadene un evento cardíaco, pero hay pacientes que con una dosis muy baja ya presentan síntomas", explicó.
La importancia de los hábitos tempranos
Boskis insistió en que los efectos del consumo recreativo se potencian con el tiempo y que la prevención debe comenzar desde edades tempranas. "Hay una frase que me gusta: El niño es el padre del adulto. Si a los 20 tenés sobrepeso, hipertensión, azúcar alta, fumás y no hacés ejercicio, quizás no tengas síntomas, pero si eso se sostiene durante dos décadas, a los 40 -aunque seas biológicamente joven- tus arterias ya están muy afectadas", alerta.
Cannabis medicinal: uso controlado y prescripción médica
El médico también aclara la diferencia entre el uso recreativo y el uso terapéutico del cannabis. "El cannabidiol que se utiliza como cannabis medicinal no contiene THC, el componente psicoactivo. Se emplea bajo indicación médica para tratar dolores crónicos, patologías neurológicas como epilepsias refractarias o dolores oncológicos. Siempre en dosis terapéuticas y con seguimiento profesional".
Marihuana y alcohol: un combo con efectos similares
Para cerrar, Boskis destacó un aspecto poco mencionado: tanto el alcohol como la marihuana actúan sobre el mismo sistema, el sistema simpático. "En un primer momento, ambos estimulan, y luego pueden generar un efecto depresor sobre el corazón. En casos de intoxicación, incluso pueden agrandarlo o dañar su funcionamiento".
La advertencia es clara: lejos de ser inofensivos o "naturales", el consumo de marihuana y alcohol, sobre todo en personas con factores de riesgo, puede tener consecuencias graves sobre el sistema cardiovascular. La prevención y la información son claves para cuidar el corazón... incluso desde joven.