En diálogo con Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12 por FM 91.7 y Ciudadano News en Twitch), Marcelo Zanoni, titular de la Cámara de GNC Argentina, trazó un panorama alarmante sobre el presente y futuro del gas natural comprimido en el país. Según el dirigente, la interrupción del suministro que sorprendió al sector no fue un hecho aislado, sino "otro capítulo más del maltrato al sistema" y de una crisis energética que amenaza con profundizarse.
"Esto es inédito. Nunca ocurrió desde 1984, año en que se creó el sistema de GNC. El corte de suministro para todos los contratos en firme e interrumpidos no tiene precedentes", expresó Zanoni, visiblemente preocupado.
A su vez, Zanoni explicó que el gas natural comprimido, al no tener un impacto directo en la inflación como sí lo tienen los combustibles líquidos, queda fuera de las prioridades del Gobierno nacional. "Este gobierno es capaz de congelar personas con tal de no sumar un punto de inflación. Si esto pasara con la nafta, que sí incide directamente en el IPC, el enfoque sería completamente diferente", sostuvo.
Zanoni fue más allá y apuntó contra una aparente contradicción en la política económica oficial: "¿Por qué si el gobierno promueve la libertad de mercado no auspicia al sistema de GNC? Porque le conviene tener la nafta estatal de YPF controlada. No le interesa si el gas sube o baja, ni en la industria, ni en el residencial, ni en el GNC."
El titular de la Cámara señaló también que el precio del GNC no está regulado y queda a total discreción de cada expendedor. Esto genera grandes diferencias regionales y valores que calificó de "absurdos". "El metro cúbico de GNC en boca de pozo es el equivalente al 10% del costo de nafta súper, unos $120. Pero se vende a $600. Eso significa que da el doble de rentabilidad que un litro de nafta súper. Es ilógico", criticó.
Recordó además que el GNC nació como una política de Estado en 1984, con el objetivo de ofrecer una alternativa más accesible a los sectores medios y trabajadores. Según Zanoni, el espíritu original fue traicionado. "Por ley, el GNC no debía superar el 40% del precio de los combustibles líquidos".
Aunque Argentina ostenta niveles históricos de producción de gas y petróleo en Vaca Muerta, la infraestructura para transportarlo y distribuirlo no acompaña ese crecimiento. Zanoni fue claro: "Producimos gas a 100 km por hora, pero lo distribuimos a 10 km por hora. El problema está en los compresores. No se invirtió lo necesario y los equipos que funcionan hoy están obsoletos."
Como ejemplo concreto de este colapso técnico, mencionó los cortes en viviendas residenciales en Mar del Plata, donde la baja presión activó las válvulas de cierre automático.
¿Será un invierno difícil?
El panorama de cara al invierno es sombrío. Zanoni advirtió que, si llegásemos a tener un invierno crudo, Argentina podría tener que importar gas licuado a precios exorbitantes. "Ese superávit energético del que tanto se habla está sostenido con alambre. Traer un barco de gas cuesta 1.500 millones de dólares. Vamos a terminar pagando diez veces más por algo que podríamos abastecer localmente si hubiéramos hecho las obras adecuadas."
Argentina es la segunda reserva mundial de gas no convencional, pero según Zanoni "nosotros tenemos todo, el tema es que no tenemos la parte más importante, que es la inversión adecuada en los lugares adecuados."
Y agregó: "Por diversas políticas de años atrás el envase del gasoducto está, pero los compresores nunca llegaron entonces la mala praxis no es de hoy, es histórica y así venimos de 20 años en donde generábamos gas y superávit de gas en el mercado interno y también lo exportábamos, eso desde hace 20 años no ocurre en Argentina".
"Siempre el ciudadano de bien paga las consecuencias de la mala praxis de los gobiernos de turno y esto no es de este gobierno, es de los de turno, los que lo antecedieron y los que existen", concluyó.