La reciente internación de un adolescente en Santiago del Estero tras ser atacado por una yarará volvió a encender las alarmas sobre cómo reaccionar ante estos accidentes. En entrevista con El Interactivo, el reconocido toxicólogo Sergio Saracco derribó mitos peligrosos y explicó por qué la desesperación puede ser el peor enemigo.
A menudo, la ficción nos ha enseñado que ante la mordedura de una serpiente hay que succionar el veneno o realizar un torniquete. Sin embargo, Saracco es tajante: "No hay que hacer maniobras tipo 'Rambo'". Prácticas como realizar cortes en la herida, succionar con la boca o aplicar ligaduras apretadas solo logran acelerar la necrosis (muerte del tejido) y empeorar el cuadro clínico del paciente.
Qué hacer (y qué no) ante un ataque de yarará
En Argentina, el 93% de los accidentes ofídicos son provocados por la yarará. Aunque el miedo es inmediato, el experto señala que existe una ventana de 6 a 10 horas para administrar el antiveneno, lo que da margen suficiente para un traslado seguro. Lo que nunca debés hacer:
Torniquetes: cortan la circulación y concentran el veneno, destruyendo el tejido local.
Tajos o cortes: aumentan el riesgo de infección y no eliminan la toxina.
Succión: es ineficaz y puede infectar la herida con bacterias bucales.