La muerte en un implante reabre el debate: ¿qué es realmente la estética dental?
Un caso reciente abrió un fuerte debate sobre los tratamientos dentales y la seguridad en los consultorios. Una especialista detalló qué deben saber los pacientes antes de someterse a cualquier procedimiento.
La muerte de Miguel Ángel Berlini, un hombre de 64 años que acudió a hacerse un implante dental en una clínica de Belgrano, volvió a encender las alarmas sobre la seguridad en los procedimientos odontológicos. El episodio —que terminó con dos médicos detenidos, el secuestro de credenciales profesionales y la clausura del consultorio— abrió una pregunta de fondo: qué controles existen y qué debe saber un paciente antes de someterse a un tratamiento dental, incluso uno considerado sencillo.
En diálogo con El Interactivo, Nancy Fuentecilla, odontóloga y creadora de Porcelain Leaf, explicó por qué el caso genera preocupación y qué aspectos determinan la seguridad en un consultorio.
"El 99% de los implantes se hace con anestesia local"
Fuentecilla subraya que la autopsia será clave para determinar qué pasó, pero marca un punto que sorprendió a muchos profesionales: "No sé por qué le pusieron anestesia general a este paciente que falleció. El 99% de los implantes se hace con anestesia local. No hace falta dormir completamente a nadie", sostuvo.
La especialista explica que solo en cirugías maxilofaciales muy complejas podría considerarse el uso de anestesia general. Aun en casos de ansiedad intensa, existen otras alternativas: "Se puede realizar una anestesia consciente, que relaja al paciente, pero no una anestesia general, que requiere un prequirúrgico completo y evaluación cardiológica".
Profesionales no especializados: un riesgo silencioso
El episodio volvió a exponer otro problema: la falta de formación específica. "Llegás a un consultorio, te dicen que es implantólogo, pero no lo es. Si ponen un implante y tocan un nervio, pueden generar una parálisis", advierte.
Para Fuentecilla, muchos pacientes eligen por precio sin verificar quién los atiende: "A veces lo barato sale caro, y en este caso lo caro es la salud. Hay centros donde trabajan chicos recién recibidos, y no todos están formados para estos procedimientos".
Insiste en la responsabilidad compartida: "El paciente tiene que investigar quién lo atiende. No significa que el más caro sea el mejor, pero sí que tiene que comprobar la capacitación del profesional".
En medio de la preocupación generalizada, la odontóloga aclara que los tratamientos de estética dental —como blanqueamientos, carillas y láminas— no representan riesgos serios cuando se utilizan materiales adecuados y se trabaja correctamente.
El mayor peligro, señala, aparece cuando se usan insumos de baja calidad: "Si no se usan buenos materiales, el riesgo puede ser sensibilidad. Pero en estética, riesgo verdadero no hay".
Sobre las carillas, precisa diferencias:
Resina: no requieren desgaste dental, duran entre 3 y 4 años, pero se manchan.
Porcelana: requieren un pequeño desgaste.
Porcelain Leaf (láminas ultrafinas creadas por ella): no producen desgaste y duran más de 10 años. "Si dentro de 15 años te las querés sacar, debajo tenés tus dientes intactos", explica.
La importancia del seguimiento y la higiene
Fuentecilla remarca que incluso en estética dental, el control posterior es fundamental: "El paciente firma un consentimiento y tiene garantía. Después de la intervención, viene a la semana y luego una vez al mes. A veces dicen que se cepillan diez veces al día y no es así. La placa puede generar infección, y las infecciones en la boca se diseminan por todo el cuerpo".
Una tragedia que obliga a mirar más allá
La muerte de Berlini no solo dejó preguntas sobre una práctica específica, sino que volvió a poner el foco en algo básico: la confianza y la formación detrás de cada tratamiento.
"Con dos personas alcanza: el odontólogo y su asistente. No hace falta más. Lo fundamental es la capacitación y la responsabilidad profesional", concluye Fuentecilla.