¿Pueden los Calcaterra hacer lo que quieran en Mendoza?

Por Daniel Gallardo

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La pregunta retórica llega a nuestra redacción por parte de campesinos, pobladores rurales, pequeños y medianos productores de la provincia de Mendoza.

Inclusive, el cuestionamiento contra esta familia llegó a los estrados judiciales en manos de la mendocina María Mercedes González quien aplicó una denuncia contra Ángel y Fabio Calcaterra por falsificación, maniobras fraudulentas y adulteración de documentos, con el fin de apoderarse de 800 hectáreas que, por herencia, pertenecían a la mujer mencionada.

Sobre este tema, empresarios locales ligados a la metalmecánica vieron con el ceño fruncido que se privilegian la metalúrgicas y la mano de obra exterior, mientras el sector reclama señales por parte del gobierno provincial ante una dura realidad que pone en riesgo de subsistencia de inversiones realizadas y más de 30.000 puestos de trabajo en toda la provincia.

Lo otro que hace mucho ruido en el Valle de Uco y en todos los oasis productivos de la provincia es la actitud de otros organismos del estado mendocino, como el Departamento General de Irrigación. En este punto, vale la pena aclarar que Los Calcaterra hicieron perforaciones no autorizadas y tienen pozos de agua clandestinos. Oscura historia de apropiación

La ambiciosa mirada del gran negocio de los Calcaterra, se instaló en el año 2010 sobre un predio de 5.800 hectáreas del Campo Los Alamitos , ubicado en el distrito Pareditas, San Carlos. Dicho espacio, en esos momentos pertenecía a los descendientes de Bruno Villegas, primer intendente de ese departamento.

Agricultores de la zona detallaron a El Ciudadano que ese codiciado predio se destaca por la calidad de su tierra y el clima, adecuados para la agricultura de excelencia. Inclusive, se cotiza mucho más por la importante producción de abono orgánico.

Por eso, dicen, los Calcaterra comenzaron un sistemático compre con bajos costos a humildes propietarios de la sucesión de don Bruno Villegas y aunque no adquirieron todo el predio, de igual modo y con total impunidad ordenaron el cerramiento del campo. Como consecuencia, allí quedaron encerradas 800 hectáreas de María Mercedes González de Villegas, cuyos hijos comenzaron la difícil empresa de recuperar parte de la herencia de su tatarabuelo.

Sobre esta problemática, los entrevistados denunciaron ante El Ciudadano que la justicia provincial estaría obrando con cierta impericia.

De acuerdo a información recavada por este medio, la maniobra de Calcaterra se basó ir heredero por heredero. En total fueron cinco operaciones de 313 hectáreas con cifras que no superaron los $ 240 mil. Insignificante monto si se tiene en cuenta que esa zona del Valle de Uco es muy rica y obviamente cotizada, por lo que una hectárea hoy por hoy está entre U$S 10 mil a U$S 15 mil Las 800 hectáreas encerradas y en litigio tendrían un valor de U$S 8 millones.

La historia del campo de Pareditas es turbia y pocos vecinos se animan a hablar sobre el tema en los tribunales de Tunuyán. Sobre todo después de que se supo que las reprochables maniobras de la familia, colocaron a la anciana María Mercedes González como "socia de los Calcaterra" en la empresa constructora que tenían y que se presentó en la licitación para construir la presa de Los Blancos. Dicha situación, fue descubierta por los hijos de María con documentación que les entregó la Dirección de Catastro.

Algo inaudito, resaltan, por la precaria educación de la señora y el grave deterioro en su salud. Es que al momento que se conformó la "falsa sociedad" la mujer sufría de parálisis.

Inclusive se llegó al colmo, cuando aún fallecida (año 2016), la presunta víctima continuaba apareciendo en los movimientos financieros de la empresa.

El emprendimiento industrial construido por Calcaterra en el cuestionado predio, cuenta hoy con un frigorífico de 5 mil metros, una producción de papas de 2 millones, donde se elaboran papas fritas de una marca internacional. Allí la provisión de agua se hace con un pozo, el cual no estaría autorizado por el Departamento General de Irrigación,ya que es clandestino.

Sin embargo y a pesar de todas estas irregularidades, con una justicia que no investiga (y está paralizada), con organismos del estado que no inspeccionan; la planta con la más alta tecnología sigue en funcionamiento y se expande a los mercados del mundo.

Como el poder de los Calcaterra en Mendoza, que ya tienen su nuevo emprendimiento y es parte de la historia que viene…esta triste historia de impotencia (continuará)

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