El poder de la negación

Psicología: ¿Por qué nos cuesta tanto decir que no?

Muchas veces llegamos a asumir compromisos que en el fondo no queremos o nos generan mucho estrés o una gran sobrecarga. Aquí te explicamos por qué pasa eso.

Por Ciudadano.News

Imagen: web

Si alguna vez has aceptado hacer algo por miedo a decir que no, te aseguramos que no eres la única persona que vivió esa situación, ya que a muchas les cuesta poner límites.

Esto se refleja en distintos ámbitos de la vida, sobre todo en el laboral, en el cual el home office nos parece decir que podemos trabajar a cualquier hora y en cualquier lugar, ofreciendo una ilusoria sensación de que no tenemos limites.

Esto nos lleva, invariablemente, a tener dificultades para encontrar un equilibrio entre la vocación o la pasión y otros intereses, como la vida familiar.

Pero, ¿qué factores psicológicos, sociales y culturales influyen en nuestra incapacidad para establecer límites saludables y nos cuesta tanto decir que no?

Según indican algunas investigaciones, la raíz del problema podría ser el miedo al rechazo y a la desaprobación porque tememos que la otra persona se enoje, nos deje de querer o nos juzgue negativamente, por lo que llegamos a asumir compromisos que en el fondo no queremos o nos generan mucho estrés o una gran sobrecarga.

Este miedo puede estar enraizado en nuestra infancia, donde aprendernos a complacer a nuestros padres o cuidadores para obtener amor y aprobación.

Presión social y cultural

Nuestra sociedad valora la cooperación y la amabilidad. Nos enseñan a ser "buenos" y "amables" desde pequeños. Esto puede llevarnos a sentir que decir que no es una acción negativa o egoísta

Además, la cultura del "sí" nos rodea: anuncios que nos animan a "disfrutar la vida" y "no perder oportunidades", amigos que nos presionan para unirnos a actividades, y jefes que esperan nuestra disponibilidad constante.

Poner límites podría ser una buena técnica para no perjudicarnos con obligaciones que nos estresan. (Imagen: archivo web) 

En estas circunstancias, la empatía y la compasión son virtudes importantes, pero pueden convertirse en obstáculos para decir que no. Nos preocupamos por el bienestar de los demás y no queremos causarles dolor o inconvenientes. Sin embargo, es esencial recordar que decir que no no significa falta de empatía, sino establecer límites saludables.

La falta de confianza en uno mismo

La inseguridad y la falta de confianza en nuestras decisiones también pueden hacernos dudar al negarnos a hacer algo, preguntándonos si estamos tomando la decisión correcta, si estamos siendo demasiado duros o si estamos a las puertas de perder una oportunidad valiosa.

Y en esta última instancia, se nos presenta el miedo a la pérdida de oportunidades futuras o un daño a nuestras relaciones. Sin embargo, es importante recordar que decir que no a algo que no nos conviene nos permite decir que sí a oportunidades más valiosas en el futuro.

¿Cómo negarnos y no morir en el intento?

En ese sentido, por nuestro bienestar mental es importante tener en cuenta algunos tips que nos permitirán decir que no y salir del paso con éxito.

Para eso debemos conocer nuestros límites, aprendiendo a identificar nuestras capacidades y límites, además de expresar nuestras necesidades y sentimientos de manera clara y respetuosa.

También debemos establecer expectativas claras, comunicando nuestros límites y expectativas desde el principio sin necesidad de explicar por qué nos negamos. Para esto es necesario cultivar la autoestima, confiando en nuestras decisiones y valorando nuestro tiempo y energía.

Por ejemplo, no nos sirve de nada asumir compromisos que nos llevarán a la sobrexigencia, diciendo que sí porque queremos destacarnos, mostrarnos productivos, dar a entender que podemos con todo y, además, mostrarnos animados a hacerlo, inclusive cuando no tenemos mucha idea de cómo hacerlo. Sin dudas, esta decisión podría llevarnos al desastre.

Por eso decir que no es un acto de valentía y autoestima, y al establecer límites saludables, protegemos nuestra energía, tiempo y bienestar.

Decir que no es una palabra negativa, sino una oportunidad para decirnos que sí a nosotros mismos y a nuestras prioridades.

Con información del Centro de psicoterapia y psicología La Sal (Madrid, España) y Redacción, Periodismo Humano