En un mundo donde los residuos electrónicos crecen a pasos agigantados, un proyecto liderado por científicos argentinos del Conicet está revolucionando la forma de ver la "basura".
La iniciativa, bautizada como SostRAEE, no solo busca reciclar los plásticos de aparatos eléctricos y electrónicos, sino también transformarlos en objetos de alto valor y diseño.
El enfoque innovador ya ha sido reconocido con la Distinción Franco-Argentina a la Innovación 2024, consolidando su lugar en la vanguardia de la economía circular.
La fórmula secreta: unir ciencia y creatividad
El problema de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (plásticos RAEE) es enorme: en Argentina, se generan unas 100 mil toneladas anuales, de las cuales apenas se recicla un 5%.
Ante este desafío, la investigadora Yamila Vazquez y su equipo multidisciplinario encontraron una solución disruptiva: reciclar dos de los plásticos más comunes (ABS y HIPS) sin necesidad de separarlos. Este proceso no solo es más rápido y económico, sino que también mejora las condiciones laborales de quienes se dedican a esta tarea.
Con esta tecnología, han logrado crear prototipos que van desde luminarias hasta objetos de diseño con texturas únicas, similares al mármol o el granito.
El proyecto se encuentra en una etapa inicial, enfocada en la validación técnica de prototipos que ya demuestran un gran potencial para aplicaciones específicas.
De un laboratorio a un mercado con demanda
El proyecto SostRAEE no se queda en la teoría. Ya están trabajando con empresas como Hi-Tech Factory para validar la viabilidad de sus productos. La meta es demostrar que la sostenibilidad y la innovación pueden ser grandes aliadas.
Según Vazquez, la experiencia de transferir el conocimiento científico al sector productivo es "profundamente gratificante" y abre puertas a nuevas colaboraciones que promuevan una economía "más circular e inclusiva".
"Nos interesa seguir construyendo alianzas estratégicas con distintos actores de la cadena de valor del plástico, y acceder a financiamiento que nos permita escalar este proceso", manifestó la investigadora del Conicet.
La distinción franco-argentina incluyó un viaje de vinculación a Francia, donde la investigadora pudo establecer alianzas estratégicas con centros de investigación y empresas. Esta experiencia fortaleció la proyección internacional de un proyecto con alto potencial.
