Mendoza impulsa el Programa Padrinazgo, una iniciativa que busca "referentes afectivos" para niños y adolescentes que viven en las 45 residencias estatales de la provincia. A diferencia de la adopción, este rol se centra exclusivamente en el acompañamiento emocional y el tiempo compartido fuera de las instituciones. Actualmente, unos 650 menores forman parte del sistema y se necesitan al menos 400 nuevos voluntarios para cubrir la demanda actual.
Quienes quieran ser padrinos o madrinas deben ser mayores de edad, no poseer antecedentes penales ni ser deudores alimentarios. El objetivo es construir vínculos seguros y amorosos que transformen el presente de las infancias.