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Mucho más que el paso del tiempo: por qué la vejez es el resultado de toda una vida de aprendizajes

Envejecer es mucho más que sumar años; es el cierre de una trayectoria vital. La licenciada Karina Bergé propone en su nuevo libro una mirada transformadora sobre la identidad y la madurez.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

22 Diciembre de 2025 - 17:19

La mirada de una experta para dejar de ver a los adultos mayores desde la carencia.
La mirada de una experta para dejar de ver a los adultos mayores desde la carencia. Pexels

22 Diciembre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

A menudo, la sociedad observa a las personas mayores desde el déficit: lo que ya no pueden hacer, lo que han perdido o el deterioro biológico. Sin embargo, para la psicopedagoga y especialista en psicogerontología, Karina Bergé, la vejez debe entenderse como la culminación de un proceso continuo de aprendizaje.

En su reciente libro, "Psicogerontología, aprendizaje, envejecimiento e identidad", Bergé entrelaza sus dos pasiones profesionales para ofrecer herramientas que permitan pensar a los adultos mayores como sujetos con historia, capaces de seguir sorteando desafíos gracias a las habilidades cosechadas durante décadas.

Una mirada integral frente al modelo del déficit

El libro no solo está destinado a las personas mayores, sino que busca reeducar a la sociedad y, especialmente, a los profesionales de la salud. Según la autora, quien habló con Daniel Gallardo para El Interactivo, de Ciudadano News, es vital que no se limite a la persona a un solo aspecto, sino que se valore su trayectoria vital.

"El envejecimiento ocurre a lo largo de toda la vida, pero se va sintiendo a medida que somos mayores", explica Bergé. Para ella, las herramientas teóricas de su libro permiten reconocer que las personas mayores poseen habilidades únicas generadas a través de sus vivencias, las cuales son fundamentales para enfrentar esta etapa con dignidad y propósito.

El ejemplo de otras culturas: reivindicar la historia

Al ser consultada sobre visiones de otras culturas, como la japonesa, donde el anciano ocupa un lugar de sabiduría y respeto, la licenciada reconoce que, aunque estamos lejos de esos conceptos, el camino es reivindicar lo vivido.

Envejecer implica, por sobre todas las cosas, estar vivo. Por ello, el libro invita a poner en valor la historia personal, esa misma importancia que solemos darle a la adolescencia o la juventud, pero aplicada a la etapa final de la vida. Como bien señala Bergé en un cierre poético: envejecer es como escribir un libro, donde cada capítulo anterior le da sentido y profundidad a las páginas que se escriben hoy.

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