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¿Aumentan las infidelidades en tiempos de crisis económica?

En épocas de incertidumbre y ansiedad, las relaciones también se resienten. Una psicóloga y sexóloga argentina analiza qué ocurre con la fidelidad cuando el estrés económico se instala.

Fernando García

Por Fernando García

7 Octubre de 2025 - 15:47

Ansiedad, dinero y deseo: cómo se cruzan en los vínculos de pareja en épocas difíciles.
Ansiedad, dinero y deseo: cómo se cruzan en los vínculos de pareja en épocas difíciles. -

7 Octubre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

En tiempos donde la incertidumbre económica se cuela en cada rincón del día a día, desde la góndola del súper hasta la mesa familiar, también se filtra —aunque pocos lo admitan— en la intimidad de las relaciones. La psicóloga y sexóloga Jacqueline Orellana Rosenberg lo explicó sin rodeos en El Interactivo: "La infidelidad es un síntoma. No una causa. Es una forma de descarga cuando no se puede poner en palabras lo que angustia".

Según la especialista, cuando el bolsillo se ajusta, el ánimo también. Las crisis económicas no solo afectan el consumo, sino también la estabilidad emocional y vincular:

"Aumenta la incertidumbre, y cuando eso pasa, crece la ansiedad. Si no lo hablamos, el cuerpo o la conducta buscan una salida sintomática", señala.

Y una de esas salidas puede ser justamente la infidelidad.

El contrato que no se actualiza

Orellana propone pensar el vínculo de pareja como un "contrato" que debe revisarse cada tanto:

"Uno no es la misma persona que hace diez años. Pero las parejas rara vez se sientan a actualizar ese contrato. No tenemos conversaciones incómodas, y ahí empiezan las grietas."

Para la profesional, muchas infidelidades no nacen del deseo hacia otro, sino del silencio acumulado: "Hay cosas que no dijimos, o que dijimos y el otro no escuchó. Y lo no dicho termina saliendo de algún modo."

Crisis personales y "viejazos emocionales"

A veces, el punto de quiebre no es solo económico, sino existencial.

"Una crisis personal, una edad bisagra, el famoso 'viejazo', también pueden mover el tablero", explica Orellana.
"De golpe uno empieza el gimnasio, se viste distinto, sale más con amigos... y la pareja, si no lo ve o no lo pregunta, puede sentirse desplazada."

Ahí, dice, aparece una clave valiosa: ver al otro.

"Si le decís: 'Me encanta cómo estás, pero esto me da inseguridad, ¿te pasa algo?', probablemente elimines cualquier posibilidad de infidelidad. Porque el otro siente que lo estás mirando, que lo registrás."

Conversaciones incómodas, vínculos más sanos

La psicóloga insiste en que las charlas difíciles son necesarias:

"Conviene hablar de lo que incomoda, pero no desde el reproche. No se trata de decir 'vos hiciste', sino 'esto que hiciste me hizo sentir así'. Cambia todo cuando comunicamos desde cómo nos sentimos y no desde la acusación."

Y si la charla no sale en medio de una cena romántica, se puede agendar:

"Pongamos citas para hablar. Tal día, tal hora. Es una forma de cuidarse."

¿Quiénes son más infieles?

Cuando se le pregunta si hay estadísticas claras entre parejas heterosexuales u homosexuales, Orellana se ríe:

"Los heterosexuales dicen que los homosexuales son más libres; los homosexuales dicen que los heterosexuales son más reprimidos. Pero la verdad es que todo depende de la comunicación y del tipo de contrato que cada pareja construye."

Lo que sí destaca es una diferencia de aprendizaje:

"Las parejas homosexuales suelen ser más frontales, más claras para hablar lo que incomoda. Tuvieron que luchar por vivir su sexualidad, y eso las hizo más conscientes de la importancia de poner las cosas en palabras."

La infidelidad, dice Orellana, no es tanto un acto de traición como un síntoma de algo no dicho. En tiempos de crisis —económica, personal o vincular— el desafío es mirar al otro, hablar, actualizar el contrato y no dejar que la angustia encuentre su salida, por otro lado.

"Comunicarse no es fácil", concluye la especialista, "pero siempre es más barato que romper todo".

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