Un reciente informe titulado Las y los novísimos trabajadores, ¿Cuántas changas para un salario digno?, analizó cómo trabajan quienes trabajan y cuáles son las nuevas formas de pertenencia e identidad que los convocan y representan. El estudio, realizado entre Circuitos Consultora y Fundación Friedrich Ebert, vinculada al Partido Socialdemócrata Alemán, pone especial foco en cómo el mercado laboral actual combina transformaciones estructurales con narrativas culturales y políticas que redefinen el trabajo.
En diálogo con Sin Verso (lunes a viernes, de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), el sociólogo y docente Pablo Romá, integrante de Circuitos Consultora, explicó que el concepto de "novísimos trabajadores" incluye a quienes se desempeñan en plataformas como Uber o Rappi, así como en modalidades emergentes como la inversión financiera digital o la creación de contenido en OnlyFans.
"Hay una identificación con estos trabajos porque prometen independencia, creatividad y flexibilidad de horarios. Sin embargo, también están atravesados por altos niveles de precarización y autoexplotación", señaló Romá.
El informe destaca que Argentina atraviesa un escenario en el que la mitad de la población económicamente activa trabaja en condiciones precarias y con salarios bajos. En este contexto, las plataformas se presentan como una salida para recomponer ingresos o conciliar el empleo con las tareas de cuidado.
No obstante, Romá advierte que esta flexibilidad aparente puede derivar en jornadas más extensas y dependencia de la demanda de la plataforma, lo que incrementa la vulnerabilidad laboral. "Antes el salario era una conquista colectiva; hoy se lo vive como una responsabilidad individual, y eso implica asumir riesgos elevados sin respaldo suficiente", subrayó.
Lejos de reemplazar por completo al empleo asalariado, la "plataformización" del trabajo convive con las formas tradicionales. Muchas personas mantienen un puesto en relación de dependencia, formal o informal, y al mismo tiempo, suman actividades en plataformas para compensar ingresos.
Esta coexistencia, según el sociólogo, "genera tensiones y desafíos para las estructuras laborales clásicas, al tiempo que redefine la subjetividad de los trabajadores y las reglas de competencia en el mercado de empleo".
El estudio también analiza cómo ciertos discursos políticos, particularmente los asociados a las nuevas derechas, logran conectar con estas formas de trabajo al presentar la independencia y la flexibilidad como valores aspiracionales. Este relato, más "seductor" que el de la estabilidad laboral tradicional, resuena en sectores que buscan escapar de la rigidez de los empleos estables, percibidos como poco estimulantes.
Con este informe, los autores buscan abrir el debate sobre el papel del trabajo como ordenador social en un contexto de profundas transformaciones económicas, políticas y culturales. "Queremos poner sobre la mesa la complejidad de estas nuevas formas laborales y cómo impactan en la vida cotidiana, en la subjetividad y en la estructura económica del país", concluyó Romá.

