Las declaraciones de la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, acerca del uso de la pirotecnia, generó repercusiones en distintos estratos de la sociedad. Uno de estos es el que engloba a padres de niños con trastorno de Espectro Autista (TEA) .
Por ese motivo, el Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) dialogó con Juan Matías Arnulphi, papá de Valentino, un menor con autismo de la provincia de Mendoza, quien contó: "Me hizo acordar a cuando era chico que se escuchaban petardos por todos lados.
Es importante que llamemos a la reflexión y a la concientización y a la celebración con empatía de la sociedad mendocina y Argentina, para que el 31 de diciembre realmente no haya pirotecnia o por lo menos podamos disminuirla a lo máximo".
Prohibida pero accesible
"Por lo que me comentaban si ibas los días previos a la noche del 24 se vendía pirotecnia libremente en la calle General Paz y en diferentes puntos de la ciudad (de Mendoza)", comentó Arnulphi. Actualmente, la legislación prohíbe la venta de pirotecnia en esta localidad.
"Esta mañana pasé personalmente por calle General Paz y por diferentes lugares y había más presencia policial y no había venta de pirotecnia porque fui a ver si había venta para denunciarlo", agregó.
Juan Matías Arnulphi y Valentino, su hijo. Foto: Daniel Gallardo
Los efectos y una lucha entre todos
"No a todas las personas con autismo les afecta de la misma manera, pero a todos los afecta, en mayor o menor medida", explicó y luego reflexionó: "Siempre cuento que las personas con autismo no sufren solamente el estruendo, sino que queda durante varias horas esa desregulación en la persona. La verdad que hay mucha falta de empatía y, estaría muy bueno, que haya mayores controles para que el 31 no pasara lo mismo", añadió
"Es un esfuerzo en conjunto, más allá de que en la familia no haya personas con discapacidad", incentivó Juan Matías, quien añadió que "más allá que suene a utopía, creo que vamos a colaborar entre todos para tener una sociedad con más empatía, que es lo que buscamos. Más allá de que no hubo control y hubo una falta de control muy importante del organismo que correspondiera, uno apunta a tener una concientización para que haya una solución definitiva en el corto plazo".
Un daño para todos
"Una celebración que debería ser en calma, termina siendo una catástrofe puertas adentro. Me parece que todos tenemos el derecho a pasar una celebración tan importante como es la del 24 en paz", recalcó.
"Mientras más se hable de esto, mientras más se visibilice, sirve para que tengamos un mundo mucho más ameno y más amigable para todas las personas con autismo", concluyó Arnulphi.