Las transfusiones en animales, una técnica que ha acompañado a la medicina veterinaria por décadas, están viviendo una transformación gracias al surgimiento de bancos de sangre específicos para perros y gatos. Enrique Romero, médico veterinario con más de 40 años de experiencia y docente universitario, compartió en una entrevista con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), cómo esta práctica ha evolucionado desde ser una solución casi artesanal hasta convertirse en un procedimiento respaldado por infraestructura moderna.
Romero recuerda sus inicios: "Practico las transfusiones como recurso terapéutico desde el primer día que me recibí. Hace 40 años, en un pueblo de 1.000 habitantes, realizábamos transfusiones a caballos sin acceso a tecnología avanzada, pero con recursos básicos como microscopios. La diferencia no está en la existencia del recurso, sino en saber aplicarlo".
"Soy muy drástico con mis alumnos: no estudiamos para vender alimento balanceado o collares. Esto es medicina, y el veterinario tiene que buscar la técnica y aplicar su conocimiento".
Hoy, en ciudades como Buenos Aires, los bancos de sangre animal permiten un acceso más seguro y eficiente a este servicio, aunque Romero critica la falta de estos sistemas en las facultades de veterinaria del país: "Hay un unitarismo privatista. Ninguna de las 25 facultades de veterinaria tiene un banco de sangre. Es un recurso sencillo en comparación con un consultorio oftalmológico, pero todavía escaso".
El papel crucial de los bancos de sangre
Los bancos de sangre veterinarios surgieron hace unos 15 años, explica Romero. Antes de su existencia, los veterinarios recurrían a una red de donantes improvisada, recopilando pacientes adecuados como posibles dadores futuros. Actualmente, estos bancos permiten realizar transfusiones con mayor seguridad, evitando enfermedades transmisibles y asegurando compatibilidad entre donantes y receptores.
"En una emergencia, como un animal atropellado que rompe el bazo y sufre una hemorragia interna, necesitas sangre para operarlo. En esos casos, la primera transfusión es directa y no requiere compatibilización".
En casos de emergencia, como un perro atropellado con hemorragia interna, las transfusiones son esenciales para salvar vidas. "En una primera transfusión no se necesita compatibilización, pero en la segunda sí. Este proceso puede realizarse en un consultorio con técnicas sencillas de aglutinación cruzada", detalla Romero, destacando que no se trata de "tecnología de punta", sino de habilidades y herramientas básicas que todo veterinario debería manejar.
"Los bancos de sangre hoy te dan la seguridad de que el animal donante no va a transmitir enfermedades. Esto marca una diferencia enorme en la práctica".
Una conexión especial con las mascotas
Romero también subrayó el papel emocional de las mascotas en la vida de las personas: "El perro y el gato son un afecto más de la familia. Somos seres sociales, y ellos nos acompañan en nuestra cotidianidad. No estamos hablando de algo nuevo; es un vínculo que siempre ha existido".
En este contexto, la profesionalización de las transfusiones y el surgimiento de bancos de sangre no solo son avances médicos, sino también un reflejo del creciente cuidado y compromiso hacia las mascotas, vistas cada vez más como miembros esenciales del núcleo familiar.
Las palabras de Romero son una invitación a reflexionar sobre el desarrollo de la medicina veterinaria y la necesidad de integrar estos recursos en todos los rincones del país, para garantizar un acceso equitativo a prácticas que salvan vidas.
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