En un hecho que parece sacado de una novela de aventuras modernas, James Howells, un ingeniero de sistemas de Newport, Gales, lleva más de una década intentando recuperar un disco duro perdido que contiene una fortuna en Bitcoin. El dispositivo, extraviado en el 2013, guarda las claves privadas de 8.000 bitcoins, cuya cotización actual supera los 749 millones de dólares.
El problema se originó cuando, por error, un socio de Howells desechó el disco duro en un basural municipal. Desde entonces, el ingeniero intentó infructuosamente obtener permiso para excavar en el vertedero, enfrentándose a la negativa del Ayuntamiento de Newport, que alega riesgos ambientales significativos.
Los inicios del desastre
El disco duro, no más grande que un teléfono celular, contenía las claves esenciales para acceder a los bitcoins que Howells había minado en el 2009, en los albores de la criptomoneda. En ese momento, Bitcoin era apenas un concepto emergente, nacido tras la crisis financiera global del 2008, y pocos imaginaban el enorme valor que alcanzaría.
Desde que descubrió el error, Howells ha ofrecido diferentes incentivos al ayuntamiento para que le permitan buscar el dispositivo. En un principio, prometió donar el 25% del valor recuperado, más de 187 millones de dólares, a proyectos comunitarios en Newport. Al no recibir una respuesta positiva, redujo la oferta al 10%, pero su propuesta fue nuevamente rechazada. Actualmente, Howells está explorando vías legales para obligar a las autoridades a permitirle excavar o, en su defecto, recibir una compensación por el valor perdido.
¿Cuento o desgracia?: un hombre dice haber perdido 700 millones de dólares en bitcoins hace más de 10 años y pide resarcimiento al Estado.
El Ayuntamiento de Newport se mantiene firme en su postura. Argumenta que la excavación del vertedero podría tener un "enorme impacto ambiental negativo", incumpliendo regulaciones locales. "No es una operación viable bajo las normas actuales", declaró un portavoz del ayuntamiento, calificando la demanda de Howells como "infundada".
Más que dinero, un legado
Para Howells, la motivación tras su incansable búsqueda no se limita a la riqueza. Afirma que desea utilizar los fondos recuperados para apoyar iniciativas comunitarias y proyectos con impacto social. Además, los bitcoins en cuestión tienen un valor simbólico adicional. Minados en el 2009, representan una etapa inicial de la historia de esta criptomoneda y son considerados piezas de colección. De hecho, Howells estima que podrían alcanzar un 20% más que el precio de mercado por su singularidad y estado virgen.
Aunque el desenlace de esta historia sigue siendo incierto, Howells no pierde la esperanza de recuperar su tesoro enterrado, en lo que se ha convertido en una lucha personal por justicia y redención. "No se trata solo del dinero", insiste, y agrega: "Se trata de hacer lo correcto y dejar un legado positivo para la comunidad".