El Paso Internacional Cristo Redentor, ubicado en la Ruta Nacional 7 en Mendoza, constituye uno de los ejes fundamentales para el comercio y el turismo entre Argentina y Chile. Sin embargo, el estado actual de esta infraestructura plantea serios desafíos que amenazan su capacidad de responder a las demandas del siglo XXI.
Una historia de evolución vial
Desde el siglo XIX, la conexión entre ambos países ha experimentado transformaciones significativas:
En el siglo XIX y hasta mediados del XX, el camino utilizado era el de Villavicencio (hoy Ruta Provincial 52).
En las décadas de 1960 y 1970, la construcción de la Ruta Panamericana (Ruta Provincial 82) y los 10 túneles de la RN7 culminó en 1980 con la apertura del túnel Cristo Redentor.
Superficies: 35 km de pavimento de hormigón y 198 km de asfalto en condiciones regulares o malas.
Volumen de tránsito: más de 4.000 vehículos diarios, incluidos 2.100 camiones, un salto exponencial desde los 10 camiones por día en 1983.
Siniestralidad: 80 accidentes y más de 600 infracciones anuales, especialmente en tramos sinuosos.
El ingeniero Rolando Baldasso, exdirector de Vialidad Provincial y exministro de Obras y Servicios de Mendoza, subraya: "Es imprescindible actuar con urgencia para revertir esta situación. No podemos seguir postergando inversiones clave".
Rolando Baldasso.
Soluciones para un futuro moderno
LaFundación Pensartambién ha enfatizado la importancia de planificar estrategias integrales para modernizar el Paso Internacional Cristo Redentor, destacando que esta obra es crucial para el desarrollo regional y nacional.
Entre las propuestas para modernizar el paso se destacan:
Repavimentación y señalización: mejorar los 198 km de asfalto con nuevas obras de seguridad y señalización horizontal y vertical.
Nuevas calzadas: construcción de carriles adicionales utilizando las vías del ferrocarril trasandino, lo que reduciría costos y aumentaría la capacidad.
Inversión estimada: US$ 250-300 millones para asfalto y calzadas, y USD 300-350 millones para los 35 km de pavimento de hormigón.
Baldasso destaca: "Estas inversiones no sólo modernizarán la infraestructura, sino que también garantizarán una conexión más segura y eficiente para el comercio y el turismo".
Financiamiento a través de alianzas público-privadas
Un modelo de Participación Público-Privada (PPP) podría ser la solución para financiar estas obras sin comprometer en su totalidad los recursos públicos. Este esquema incluiría:
Obras complementarias como terceras trochas, pasarelas e intercambiadores.
Recuperación de la inversión mediante peajes con costos competitivos.
Inversión total estimada: US$ 500-600 millones.
"El modelo PPP podría ser una herramienta clave para materializar estas obras", enfatiza Baldasso.
La hora de la acción
El Paso Internacional Cristo Redentor necesita un salto cualitativo para convertirse en una ruta del siglo XXI. La modernización de su infraestructura no solo aumentará la seguridad y eficiencia, sino que también consolidará a Argentina como un actor estratégico en el comercio regional y global. "Es hora de que las autoridades avancen con una visión que priorice el desarrollo vial y esté a la altura de las demandas del transporte actual", concluye Baldasso.