Sí, existe una correlación entre el uso excesivo de pantallas en menores de 3 años y el retraso en el desarrollo del lenguaje y los profesionales de la salud pediátricos alarman y advierten por esta suerte de pandemia contemporánea.
Los especialistas alertan que la exposición temprana y prolongada a dispositivos electrónicos puede interferir en el aprendizaje del lenguaje y en la adquisición del vocabulario, ya que la interacción cara a cara con los cuidadores es crucial para el desarrollo del lenguaje.
Daniela Gastaldi, psicóloga, indicó en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo: "Pongámosle epidemia, el nombre que queramos. Pero la cuestión es que está haciendo mucho daño, es algo que no quisiéramos. Lo menores de 3 años están expuestos a pantallas cuando realmente no debería ser así".
"Las asociaciones de pediatría dicen que antes de los 2 años no debe haber pantallas en los menores porque el cerebro de una personita está en plena evolución. Está en desarrollo y crecimiento, entonces, no necesita pantalla. Lo que necesita un bebé para desarrollarse sanamente son seres humanos que lo miren, que le presten atención, que le hablen y jueguen y de esta manera le van presentando el mundo", apuntó.
Indicó que, "en la medida que ese bebé pueda empezar a conocer de qué se trata la vida y el mundo, hay que estar muy atentos. Porque cuando nace un bebé no está desarrollado y obviamente no conoce. Entonces, si desde muy pequeño, en lugar de ofrecerle un sostén afectivo, físico, amoroso, que le permita ir encontrándose con su cuerpo, descubriéndose ellos, le damos una pantalla, le estamos haciendo un mal".
"Los niños necesitan exploración desde lo táctil, ellos necesitan el contacto físico, nutritivo y que esto les permita ir reconociendo que tienen un cuerpo, con emociones. Que son alguien, que son seres humanos y que nosotros somos otros seres humanos que estamos ahí para cuidarlos. Es solo a partir de este vínculo inicial que alguien se convierte en ser humano", señaló.
Y añadió: "Nosotros nacemos con la potencialidad de convertirnos en personas. Pero si no nos miran, no nos hablan, no nos enseñan cómo se camina, como se juega, como se come, como se duerme. Todo esto se enseña a partir de un vínculo y con amor".
"Si en lugar de todo esto lo que le ofrecemos es una pantalla, le estamos haciendo un daño. La pantalla captura, los atrapa porque tiene estímulos como la luz, sonido, movimientos que son hiperatractivos. Después de eso no hay manera de competir. El mundo común y corriente no puede competir con eso, vos le vas a dar un sonajero y te lo va a revolear porque no le va a interesar", advirtió.
Confirmó que, "trae dificultades a nivel social desde ya porque no les estamos brindando posibilidades de socializar, e interactuar. De aprender a jugar con otros, de que te roben el juguete y pelear por lo que es tuyo. Es decir, no comparten y no aprenden a desarrollar habilidades sociales".
"Hay chicos que se crían con pantallas y entonces aprenden a hablar en neutro del lenguaje del dibujito de turno, la visón, las alteraciones en el sueño. La pantalla muchas veces se usa como un objeto que calma, por un lado, híper estimula el cerebro. La luz azul que emiten los dispositivos le da la señal de que aún es de día", apuntó.
Marcó que, "los chicos no piden lo que no conocen, lo ideal para el bebé es manta en el suelo y brindar objetos sensoriales. Es la forma de conocer el mundo, todo lo llevan a la boca, exploran, observan, interactúan con otro. Y es así que se despierta el interés de empezar a moverse porque quiero alcanzar lo que está lejos y tengo que ver cómo llegó hasta ahí".
"Si lo tenés quieto con la pantalla va a perder el interés el día de mañana para hacer un deporte, poder ir a jugar con otros. Porque genera adicción. Tenemos que entender, los dispositivos tienen un mecanismo adictivo y nocivo y les afecta generando desde obesidad, sedentarismo. A nivel cognitivo, los chicos cada vez prestan menos atención. No pueden tolerar las frustraciones. Les sacás la pantalla y se ponen como si a un adicto le retiras la droga, no se lo den, demoren lo más que puedan porque después tienen problemas", concluyó.
