El club de golf Links Pinamar quedó en el ojo de la tormenta tras un violento episodio que provocó repudio generalizado. El pasado fin de semana, Silvia Alejandra Lo Presti, una mujer platense de 61 años, denunció haber sido brutalmente agredida con palos de golf por una pareja, simplemente por tomar mate en un área del predio. "Me pegaron como a una rata", relató la víctima, visiblemente conmovida, al referirse al ataque clasista y discriminatorio que sufrió mientras paseaba junto a una amiga.
Una reacción contundente del club
En respuesta al escándalo, el club emitió un comunicado en el que suspendió el acceso de los agresores a las instalaciones mientras avanzan las investigaciones judiciales y las medidas de la Asociación Argentina de Golf (AAG). "Desde que tuvimos conocimiento del hecho, se tomó la decisión de suspender el uso de la cancha a estos jugadores hasta contar con toda la información sobre el caso", señaló el club en sus redes sociales.
Además, el texto subrayó que en el predio "no son tolerados ni la violencia ni el racismo, ni cualquier agravio". Según aclararon, el Links no cuenta con socios, sino que recibe jugadores de distintas partes del país y del mundo, pero exige un comportamiento acorde a los valores del deporte.
El ataque: un caso que cruzó todos los límites
El episodio de violencia ocurrió cuando Lo Presti y su amiga decidieron tomar mate en una zona alejada del circuito de juego. Allí fueron increpadas por Mariano Girini, de 62 años, y Celeste Lorena López, de 44, quienes primero comenzaron con insultos clasistas: "¡Esto no es Ostende! Vayan al Conurbano a tomar mates, ratas. ¡Pagamos 50 mil dólares por estar acá!", habrían gritado, según el relato de la víctima.
Los insultos no quedaron ahí. Según denunció Lo Presti, los agresores les lanzaron pelotas de golf intencionalmente antes de atacarla físicamente con un palo, causándole contusiones en la cabeza y el hombro izquierdo que requirieron atención médica.
Repercusiones: cierre de la farmacia de uno de los acusados
El repudio social no se hizo esperar. En Pinamar y Ostende, vecinos convocaron una "mateada colectiva" frente a una farmacia que sería propiedad de Girini. En tanto, el local cerró sus puertas argumentando amenazas de muerte hacia su personal. "Nos vemos obligados a suspender temporalmente los servicios mientras la situación actual no cambie", expresaron en un comunicado pegado en la entrada.
La farmacia denunció también "desinformación en las notas recientemente publicadas", dejando entrever que los acusados buscan desligarse de las consecuencias del ataque.
Justicia y movilización social
El caso es investigado por la Fiscalía N°4 de Pinamar, a cargo de Juan Pablo Calderón, bajo los cargos de lesiones y discriminación. Mientras tanto, la comunidad ha encontrado en la indignación colectiva una oportunidad para visibilizar las problemáticas de violencia y clasismo en espacios que deberían ser de recreación y respeto mutuo.
El mensaje que deja el escándalo
El brutal ataque a Silvia Lo Presti no sólo expone una escalada de violencia y discriminación, sino que también abre un debate sobre los valores que se priorizan en ciertos círculos. La postura del club y el repudio social marcan un precedente que podría redefinir cómo estas instituciones manejan casos de agresión en sus predios.


