La discusión sobre la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional —y que incluye la figura de los salarios dinámicos— sigue generando reacciones entre empresarios, sindicatos y especialistas del sector.
En diálogo con El Interactivo, Pablo Furnari, especialista en negocios internacionales y PYMES, analizó el alcance de la iniciativa y destacó la necesidad de encontrar un punto de equilibrio "que favorezca tanto al empleador como al empleado".
"Es algo que se pretende impulsar, puede ser un nuevo sistema de fijación de salarios. Hoy los sueldos se determinan por paritarias y se ajustan por inflación, con un rol sindical muy fuerte. Lo que se busca es pasar hacia una negociación individual basada en la productividad y en la realidad de cada empresa", explicó Furnari.
El especialista sostuvo que el objetivo es impulsar el empleo formal, especialmente en sectores con marcada estacionalidad como el turismo, el agro o las economías regionales. En ese sentido, señaló que la medida "podría dar un impulso al pluriempleo y adaptar los acuerdos a las condiciones de cada rubro".
El desafío de las PYMES ante un nuevo esquema laboral
Desde su experiencia en el sector, Furnari advirtió que las PYMES enfrentan particularidades que deben considerarse al momento de aplicar cambios estructurales.
"Trabajo desde hace muchos años con pequeñas y medianas empresas exportadoras, y muchas veces el problema surge cuando un empleado asume más responsabilidades pero no puede recibir un aumento por el criterio de igualdad salarial dentro de la empresa. Si a uno se le ajusta, hay que ajustar a todos, y muchas PYMES no están en condiciones de hacerlo", explicó.
Para el especialista, una flexibilización controlada podría favorecer la contratación y reducir la informalidad, uno de los principales problemas del empleo en Argentina.
"Si se facilita contratar a alguien sin miedo a que, si el proyecto no sale bien, termine en un juicio laboral, eso sería beneficioso. Hay que buscar un equilibrio que dé confianza al empleador y estabilidad al trabajador. Muchas veces la informalidad surge justamente del miedo del empresario a quedar expuesto", señaló.
Reducir la brecha entre el salario bruto y el costo empresario
Furnari también puso el foco en la estructura de costos laborales, que considera uno de los principales obstáculos para el crecimiento del empleo formal.
"El salario de un trabajador de planta ronda el millón de pesos en bruto: el empleado recibe unos 870 mil, pero la empresa paga cerca de 1.250.000. Hay que reducir esa brecha, mejorar las condiciones de quien trabaja y, al mismo tiempo, aliviar a quien da empleo", subrayó.
El especialista remarcó que el debate sobre la reforma debe incluir el rol de los sindicatos y la modernización de las relaciones laborales, sin perder de vista la protección de los derechos básicos de los trabajadores.
"Esto va a ser un gran ecualizador. Habrá que ver cómo repercute, qué rol cumplen los gremios y cómo se protege al trabajador. En sectores como el tecnológico ya hay empleados que fijan sus propias condiciones; en otros, el panorama es mucho más frágil. Hay mucho por trabajar, pero si esto impulsa el empleo en blanco, bienvenido sea", concluyó Furnari.

