El Prof. Salvador Franco, orientador en nutrición oncológica y miembro del Programa de Autocuidado en Cáncer de Fundación SALES, destacó en una entrevista con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), la importancia de la alimentación tanto en la prevención como durante el tratamiento del cáncer. "La alimentación es clave para todos. La única forma de mantener un buen estado general es alimentándose bien", aseguró, resaltando que una dieta equilibrada debe construirse desde el hogar.
Franco explicó que en el caso de pacientes oncológicos, el rol de la dieta se intensifica debido a las exigencias del organismo. "La alimentación diaria mantiene el estado general y reemplaza los tejidos eliminados por los tratamientos como quimioterapia o radioterapia", detalló. Estos procedimientos, cuyo objetivo es eliminar células tumorales, generan un doble desafío para el cuerpo: mantener sus funciones básicas y regenerar tejidos.
Además, enfatizó la importancia de garantizar que los alimentos sean seguros. "Todo lo que se consuma debe cumplir con las normas de higiene para evitar enfermedades como intoxicaciones alimentarias", advirtió, recordando que estos cuadros pueden agravar el estado de los pacientes.
Procesamiento seguro de alimentos
El experto detalló que para evitar riesgos, especialmente con carnes rojas y blancas, es fundamental cocinarlas a temperaturas superiores a los 65 grados centígrados. "La carne roja o de ave debe perder el color rosado, ya que esto indica que ha alcanzado una cocción adecuada, eliminando bacterias que pueden multiplicarse rápidamente a temperatura ambiente", puntualizó.
Asimismo, recomendó priorizar métodos de cocción como el horno o la parrilla y evitar la fritura. También sugirió sustituir la sal por especias o sales bajas en sodio, especialmente en personas mayores o con hipertensión.
¿Por qué es tan importante la nutrición en el cáncer?
El cáncer y sus tratamientos pueden causar una serie de efectos secundarios que afectan el apetito y la capacidad de absorber nutrientes. Estos incluyen:
- Náuseas y vómitos: disminuyen la ingesta de alimentos y líquidos.
- Pérdida del gusto: hace que los alimentos sean menos apetecibles.
- Mucositis: inflamación y ulceración de la boca y la garganta, dificultando la deglución.
- Caquexia: pérdida de peso involuntaria, debilidad muscular y disminución de la grasa corporal.
Equilibrio en la dieta
Según Franco, una dieta equilibrada incluye hidratos de carbono, proteínas y grasas en las proporciones adecuadas. "La mitad de la dieta diaria debe estar compuesta por hidratos de carbono de calidad, como los cereales", afirmó. Además, alentó el consumo de alimentos como pan enriquecido, frutas secas y pastas livianas con aceite de oliva, ideales para brindar energía rápida.
Finalmente, destacó la necesidad de adaptar la dieta a los cambios en el gusto y el olfato que suelen experimentar los pacientes oncológicos, efectos secundarios de los tratamientos que pueden afectar su apetito. "Es clave atender estas necesidades para evitar la pérdida de peso y mantener un buen estado general", concluyó.
Franco subrayó que la educación en torno a la alimentación es esencial para prevenir complicaciones y garantizar una calidad de vida óptima. Desde el hogar hasta las políticas públicas, la higiene y la correcta manipulación de alimentos son pilares fundamentales en la lucha contra el cáncer y otras enfermedades.
Una alimentación adecuada puede ayudar a:
- Combatir la pérdida de peso: proporcionando los nutrientes necesarios para mantener la masa muscular y prevenir la caquexia.
- Reducir los efectos secundarios: aliviando síntomas como náuseas, vómitos y fatiga.
- Mejorar la respuesta al tratamiento: un buen estado nutricional puede aumentar la tolerancia a la quimioterapia y radioterapia.
- Fortalecer el sistema inmunológico: ayudando al cuerpo a combatir la infección y las enfermedades.