Las fiestas de fin de año, las despedidas y las reuniones sociales traen consigo una sobreexposición a la comida y el alcohol, transformando esta época en un terreno complejo para quienes luchan contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) o tienen una relación difícil con la alimentación.
En ese sentido, la psicóloga Mariana Quinn advirtió en El Interactivo, de Ciudadano News, que el verdadero peligro no está en el menú, sino en el balance emocional de fin de ciclo y las presiones sociales.
Por qué las fiestas de fin de año pueden disparar los TCA
La especialista señaló que el mes de diciembre potencia la insatisfacción corporal, que afecta tanto a mujeres como a varones y se asocia al miedo a engordar o, por el contrario, a la incapacidad de controlar el impulso.
"En las fiestas lo tenemos asociado con 'piedra libre, podemos comer todo'. Generalmente se producen situaciones de angustias frente a esto", explicó. Es esta sensación de "permiso" y desborde que se mezcla con las tensiones propias de fin de año, como balances personales, presión familiar y la comida como descarga de emociones.
Quinn, además, detalló que los trastornos de la alimentación van de la mano con una sensación de insuficiencia interna que se resume en frases como: "no soy suficiente", "no valgo" o "no soy elegido".
Es por eso que la psicológa dio un plan de acción con tips concretos para afrontar estas situaciones, lo que incluye correr el foco de la comida, priorizar el encuentro, regularse con la compañía, hacer otras tareas y empezar a identificar por qué estamos comiendo en determinados momentos.
