La noticia conmovió al mundo entero: el Vaticano confirmó este lunes el fallecimiento del Papa Francisco, a los 88 años, a causa de un derrame cerebral.
Jorge Mario Bergoglio estuvo al frente de la Iglesia durante 12 años y 39 días. En la Argentina, el Gobierno decretó siete días de duelo nacional. Pero más allá de los honores protocolares, su muerte deja un eco profundo entre quienes fueron tocados por su liderazgo.
Uno de ellos es el rabino Fishel Szlajen, primer rabino académico en la historia designado por el propio Francisco como miembro titular de la Pontificia Academia para la Vida. En diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), Szlajen expresó conmovido: "Con profundo dolor, un día esperado porque el Papa no estaba bien de salud, pero eso no quita la pesadez que uno siente cuando ya no está esta figura con la luz de Francisco".
Desde su lugar fuera del mundo católico, el rabino destacó la neutralidad con la que el pontífice condujo su papado. "Muchos lo criticaron por no visitar la Argentina como Papa, pero su pontificado trasciende lo nacional. Era una figura espiritual universal. Discutir si vino o no, es tener una mirada vernácula, chiquita. Su amor por la Argentina y por Sudamérica fue claro en sus homilías, en Fratelli Tutti", subrayó.
Para Szlajen, Francisco fue un puente vivo entre credos. "Lo que más hay que valorar es su apertura espiritual e intelectual. No cualquier Papa nombra a un rabino miembro de una academia vaticana. Eso no es cosmética: es diálogo real, es escucha, es inclusión".
Uno de los momentos más personales que compartió Szlajen fue un encuentro con Bergoglio cuando aún no era Papa. "Publico un paper que a él no le gustó. Me llamó por teléfono para debatirlo y nos encontramos en un bar de Flores, vestidos de civil. Estuvimos seis horas hablando. Me llevé los libros. En un momento me dijo: 'Ahora entiendo por qué escribió esto'. No quería tener la razón (Bergoglio), quería buscar la verdad. Esa humildad y esa apertura no se ven todos los días".
El rabino también hizo foco en el espíritu del "hagan lío", una de las frases más recordadas del pontífice. Según explicó, no se trataba de una provocación vacía, sino de una invitación a que los valores religiosos tengan presencia en la esfera pública, no para el proselitismo, sino para la construcción de puentes, la defensa de la dignidad humana y el compromiso integral con lo espiritual, lo social, lo ambiental, lo cultural y lo político.
"El Papa entendía que el desacuerdo, cuando se aborda con humildad, puede ser la semilla de un diálogo más enriquecedor. Eso es lo que nos enseñó. Y así hay que recordarlo. Con frases incómodas, sí; con errores, también, porque era un hombre. Pero era un hombre justo, valiente por la época y por las cosas que dijo e hizo", señaló.
Szlajen también se mostró esperanzado en que el próximo pontífice continúe el camino iniciado por Francisco. "Ojalá el próximo Papa lo profundice. La Iglesia y todos los credos debemos seguir con diálogo, inclusión y trabajo conjunto para el bien de la sociedad".
Desde su fe, el rabino cerró con una frase de la tradición judía: "Zéjer Tzadik LiBrajá —que la memoria del justo sea una bendición—. Y así lo honramos hoy: con gratitud, con compromiso y con esperanza", agregó.

