Crece la miopía en niños: qué factores la desencadenan y qué hacer para evitarla
Cada vez más niños son diagnosticados con problemas visuales a edades tempranas. Cuáles son los factores invisibles que están acelerando esta tendencia
La miopía infantil muestra un crecimiento sostenido a nivel mundial y preocupa a profesionales de la salud visual. En diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), la oftalmóloga Ana Santos explicó por qué se incrementan los diagnósticos a edades cada vez más tempranas, cuál es el rol de las pantallas y cómo actuar desde la prevención.
¿Qué es la miopía infantil y por qué está aumentando?
La miopía es un defecto refractivo que provoca dificultad para ver de lejos. En los niños, esta condición puede aparecer tempranamente e incluso progresar de forma acelerada. Según la Dra. Santos, una de las principales causas del aumento actual está vinculada al uso excesivo de pantallas digitales.
"No es solo una intuición clínica. Hay trabajos científicos que demuestran una relación directa entre el tiempo frente a pantallas y el desarrollo temprano y acelerado de la miopía en niños", explicó la especialista.
¿Cómo afectan las pantallas al desarrollo visual de los niños?
Durante la infancia, el sistema visual está en pleno desarrollo. A diferencia de los adultos —cuyo crecimiento ocular ya está completo—, los niños son mucho más vulnerables a los estímulos ambientales. En este sentido, el uso prolongado de dispositivos electrónicos impacta directamente en la anatomía ocular.
"El estímulo constante de visión cercana genera una respuesta anormal en la retina y un esfuerzo de acomodación que puede alterar el crecimiento del ojo. El globo ocular comienza a alargarse más de lo normal, lo que define a un ojo miope", advirtió Santos.
Ese alargamiento desmedido no solo provoca miopía, sino que puede derivar en complicaciones más graves como el adelgazamiento progresivo de la retina, desgarramientos o incluso desprendimientos.
¿Qué es la miopía degenerativa infantil?
La oftalmóloga destaca tres grandes grupos de pacientes:
Niños sin antecedentes familiares, donde la miopía aparece por factores ambientales (como el uso excesivo de pantallas).
Niños con antecedentes genéticos, con mayor predisposición al desarrollo de la condición.
Casos de miopía degenerativa temprana, donde el niño puede tener más dioptrías que años de vida.
"Hay chicos de cinco años que ya presentan 10 dioptrías. Estos cuadros requieren intervención especializada y seguimiento intensivo", señala la profesional.
Uno de los errores más frecuentes es esperar a que el niño manifieste síntomas. Sin embargo, muchos no saben expresar lo que ven, o se adaptan a su forma de ver el mundo sin advertir la dificultad. Por eso, el control visual debe iniciarse de manera temprana y sistemática.
Calendario recomendado de controles oftalmológicos:
Primer control: dentro del primer mes de vida
Segundo control: a los 6 meses
Tercer control: al año
Luego: una vez por año, acompañando el crecimiento
"Si llegamos a los cinco o seis años sin haberlo evaluado, estamos llegando tarde. La detección precoz puede cambiar el curso de la enfermedad", subrayó Santos.
¿Qué tratamientos existen hoy para frenar la progresión de la miopía?
Hasta hace unos años, la corrección de la miopía infantil se limitaba a gafas convencionales. Hoy existen enfoques terapéuticos que no solo corrigen la visión, sino que frenan o reducen su progresión.
Las dos alternativas principales son:
Colirios de atropina en baja dosis, que se aplican por la noche.
Lentes con desenfoque periférico, especialmente diseñados para reducir el estímulo visual que promueve el crecimiento axial del ojo.
Ambas opciones han demostrado excelentes resultados clínicos, y deben ser indicadas por oftalmopediatras capacitados.
¿Qué rol tienen las escuelas y las familias?
La detección de la miopía no es solo responsabilidad médica. Las familias, los docentes y las instituciones escolares cumplen un rol clave en la observación de señales de alerta: dificultad para leer de lejos, quejas de cansancio visual, acercamiento excesivo a pantallas o pizarras, entre otras.
"Necesitamos un trabajo en equipo. No hay que esperar síntomas. La prevención es activa y debe comenzar desde el nacimiento", concluye Santos.