Mientras las redes sociales se llenan de recomendaciones sobre miel, cítricos, jengibre y hasta cebolla como soluciones naturales para frenar virus y aliviar síntomas, los especialistas advierten que muchos de estos consejos carecen de evidencia científica sólida. A pesar de su popularidad, no todos los remedios caseros que circulan online previenen el contagio ni reemplazan al tratamiento médico.
Desde suplementos de vitamina C hasta infusiones con limón, en esta nota exploramos qué hay de cierto en cada uno de estos consejos 'de abuela' y qué dicen los profesionales de la salud.
Vitamina C.
Remedios naturales para el resfrío: ¿efectivos o placebo?
Con la caída de las temperaturas, reaparecen en redes sociales y cadenas de WhatsApp fórmulas caseras para 'curar' gripes y resfríos. En muchos casos, se promueven alimentos como la miel, el jengibre, los cítricos o la cebolla como soluciones mágicas. Sin embargo, especialistas consultados aseguran que no hay fórmulas milagrosas.
"El cuerpo tiene defensas inmunológicas, adquiridas e innatas, pero nosotros, a través del consumo de vitaminas, minerales y antioxidantes de los alimentos, agregamos defensas", explicó Mónica Katz, médica especialista en nutrición y expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).
Según Katz, una alimentación variada, rica en frutas y verduras, puede colaborar con la recuperación, pero ningún alimento aislado previene ni cura infecciones respiratorias.
La verdad sobre la vitamina C: beneficios reales y mitos
La vitamina C fue impulsada a la fama décadas atrás por el científico Linus Pauling, quien sostenía que su consumo prevenía el resfriado. Con los años, esa teoría fue refutada, aunque la vitamina sigue teniendo cierto valor.
Un metaanálisis de 2013 publicado en Cochrane Library, basado en más de 11.000 casos, reveló que, en personas sometidas a estrés físico extremo -como maratonistas o soldados en climas fríos-, su uso regular podía reducir la incidencia de resfríos. En la población general, consumir vitamina C de forma habitual podría reducir en un 8% la duración del resfrío en adultos y un 14% en niños. Eso sí: sólo si se toma antes de la aparición de los síntomas.
"Lo que sucede es que tener buenos niveles de vitamina C previo a enfermarse no evita el contagio, sino que hace que la enfermedad sea más llevadera", explicó Katz. "Esto se debe a que incrementás el poder antioxidante del cuerpo".
Elena Obieta, infectóloga de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), reforzó la idea: "La dosis de vitamina C que fortalece las células del aparato respiratorio es la que contiene, por ejemplo, dos naranjas. Tomar suplementos en exceso es simplemente una manera más cara de orinar".
Miel, cebolla y vapores: entre el alivio sintomático y el marketing casero
Algunos ingredientes naturales como la miel o el jengibre presentan propiedades beneficiosas en estudios in vitro, pero su efectividad real en humanos sigue bajo análisis.
"La miel puede ayudar a suavizar la garganta por su textura", indicó Obieta, aunque aclaró que no hay estudios clínicos rigurosos que respalden su uso como tratamiento para el resfrío. En tanto, una investigación publicada por Nature en 2024 destacó sus efectos antimicrobianos y antioxidantes, aunque enfatizó que depende de su origen y variedad.
¿Y la cebolla? A pesar de su fama, no tiene superpoderes antivirales. "Históricamente se le han atribuido propiedades beneficiosas en distintas culturas, pero no hay evidencia de que cure la gripe o el resfrío", indicó Mónica Pujadas, infectóloga y epidemióloga uruguaya. La cebolla contiene flavonoides como la quercetina, que pueden tener efectos antioxidantes, pero no son una cura en sí mismos.
Qué recomiendan los médicos
Más allá de mitos virales, los expertos coinciden en que el verdadero escudo está en la prevención: una alimentación equilibrada, buena hidratación y descanso.
Katz aconseja sumar frutas cítricas, vegetales de hoja verde y alimentos ricos en vitamina A, como zanahoria, zapallo o morrón. También recomienda el yogur por su contenido de probióticos, que mejoran la inmunidad intestinal.
"Tomar mucho líquido es fundamental. Las calefacciones secan el aparato respiratorio y dificultan la expulsión del moco", advirtió Obieta, quien además sugirió humidificar los ambientes. Eso sí: "Nunca nebulizar solo con solución fisiológica, ya que puede aumentar la tos".
Tanto Katz como Obieta subrayan la importancia de no automedicarse. "Podés estar enmascarando un cuadro más grave, como una neumonía", alertó la infectóloga. Además, ciertos alimentos o infusiones pueden interferir con la absorción de medicamentos crónicos.
Por último, insisten en la vacunación antigripal. "Previene cuadros graves, internaciones y hasta muertes. Es mejor vacunarse, incluso fuera de temporada", concluyó Obieta.