Mezclar mayúsculas y minúsculas al escribir: ¿qué dice la ciencia sobre esto?
No se trata de un simple detalle estético: la manera en que utilizamos las letras puede reflejar algunos rasgos profundos de la personalidad. Es más: hasta las emociones se cuelan en el modo de escribir.
Ocurre ante un papel o ante el celular: hay gente que mezcla las mayúsculas y las minúsculas al escribir, de una manera poco convencional. Se trata de un hábito que estudia la grafología, pero hay expertos que han ido más allá, y tratan de desentrañar el misterio detrás de esta modalidad.
Según los especialistas, la elección de combinar letras pequeñas y grandes en una misma frase puede expresar inseguridades, creatividad, deseos de destacarse, o rebeldía ante las normas establecidas. En pocas palabras: la escritura es una manera de conocer el interior de cada persona.
Si la letra tiende a ir a la derecha, podría significar una apertura hacia el exterior. A la derecha, introspección.
Federico Carelli es técnico superior en grafología, y comentó las características de aquellas personas que combinan mayúsculas y minúsculas al escribir, sin seguir un orden. "Muchas personas, sea de modo consciente o inconsciente, ponen mayúsculas donde no deberían ir. Esto puede reflejar creatividad, pero también alta o baja inteligencia", dijo.
Sin embargo, esa manera de escribir no debería analizarse de manera aislada, sino en conjunto, con los rasgos de escritura. "Sucede que también hay gente que combina letras en imprenta con cursiva. En este caso se interpreta que hay agilidad mental, velocidad en el pensamiento, rapidez, y dinamismo en la acción. Esto sí refleja un alto nivel de inteligencia", agrega.
Hay situaciones en que son más las mayúsculas que las minúsculas, con lo que resulta más difícil la legibilidad del texto. "En este caso hablamos de lo contrario -dice Carelli-. Eso representa un pensamiento poco dinámico y pausado, cuyos procesos mentales pueden ser ineficaces y torpes", agrega el grafólogo.
Te subrayo la firma
Como si la mezcla de minúsculas y mayúsculas no fuera suficiente, hay personas que subrayan sus nombres al escribir o firmar un documento. Y esto también tiene algún significado, según afirma Ana María Occhipinti, experta en grafología:
-Búsqueda de seguridad al tomar decisiones. La línea por debajo de la firma puede significar un apoyo imaginario, que da confianza.
-Sinónimo de fuerza para conseguir estabilidad. Una línea recta que va de un lado a otro por debajo de la firma puede reflejar equilibrio y estabilidad en varios sentidos: económico, personal, interactivo.
-Carácter analítico. Si el subrayado es definido y preciso, se lo puede asociar a una personalidad del orden analítico.
Inseguridad, ganas de hacerse ver... la grafología entiende mejor que los farmacéuticos.
Grafología: te analizo por escrito
La grafología es una disciplina que intenta descubrir la personalidad y los rasgos psicológicos de una persona, a través de su escritura. Nace de la idea de que cada individuo tiene un trazo irrepetible, único, casi como una huella digital.
Según aseguran los grafólogos, se pueden inferir varios aspectos de la personalidad de una persona simplemente prestando atención a los detalles de su forma de escribir: el tamaño de la letra, la inclinación, la velocidad y la forma en que se combinan las palabras pueden decir mucho sobre las emociones y las motivaciones.
Se pueden inferir varios aspectos de la personalidad de una persona, simplemente prestando atención a los detalles de su forma de escribir.
La grafología analiza los siguientes datos de la letra:
-Tamaño. Se puede asociar con autoestima o necesidad de reconocimiento.
-Inclinación. Si tiende a ir a la derecha, podría significar una apertura hacia el exterior. Si es a la derecha, introspección.
-Presión. Si la letra está bien marcada sobre el papel, se puede hablar de determinación. Si es débil, de sensibilidad o cansancio.
-Espaciado. Si se deja mucho espacio en blanco, independencia. Si se 'aprietan' las letras, una tendencia a la dependencia, o la ansiedad.
Si bien la grafología se utiliza en algunos ámbitos como la selección de personal, el desarrollo personal o la orientación vocacional, no está reconocida a como ciencia. Algunos especialistas la consideran una técnica interpretativa más cercana a la psicología proyectiva que a un método científico.