Mendoza se consolida como referente en salud pública al registrar una tasa de mortalidad infantil de 6,3 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos, cifra notablemente inferior al 8,5 del promedio nacional. Mientras provincias como Corrientes o Chaco superan los dos dígitos, el sistema mendocino apuesta a perforar el piso de 5 puntos para el año 2027.
Este logro responde a un plan integral que trasciende gestiones políticas. Los ejes clave incluyen la captación temprana de embarazos, el fortalecimiento de la vacunación y la promoción de la lactancia materna, buscando reducir las muertes por causas evitables mediante un seguimiento estricto en sectores vulnerables.