El Departamento General de Irrigación (DGI) y la Empresa Mendocina de Energía (Emesa) sellaron un acuerdo que podría cambiar el futuro energético de la provincia y, sobre todo, el de sus productores. El plan es claro: aprovechar la fuerza del agua de ríos y canales para generar energía hidroeléctrica y así abaratar costos.
El primer gran paso será el "Proyecto Multipropósito Río Mendoza", que no solo medirá los caudales del río con nueva tecnología, sino que contempla la instalación de una futura central hidroeléctrica. La idea es replicar el éxito de pequeños aprovechamientos que ya funcionan en cauces como el canal San Martín o el Cacique Guaymallén, pero a una escala mayor.
Un escudo contra las subas
La importancia del acuerdo fue destacada por el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, quien explicó sin rodeos que se busca evitar que el costo de la energía se convierta en un problema insostenible para los agricultores que dependen de pozos para regar. "Hoy ha subido mucho y puede llegar a ser un problema. Hay que aprovechar este ciclo para que cuando tengamos la necesidad de usar los pozos no sea un inconveniente el costo", afirmó.
Esta iniciativa no solo diversifica la matriz energética de Mendoza con fuentes limpias, sino que busca atraer inversiones y, fundamentalmente, proteger la economía de miles de familias productoras frente a las constantes subas de la luz.