La víspera de Año Nuevo presenta un desafío técnico para los tutores de mascotas: la combinación de pirotecnia y una ola de calor con máximas de 39° grados. Desde la medicina veterinaria advierten sobre el riesgo de cerrar habitaciones para bloquear el ruido, acción que favorece el golpe de calor.
La estrategia sugiere preparar un sitio ventilado, con música ambiente y aberturas aseguradas para evitar fugas. Los especialistas rechazan el uso de sedantes tradicionales; estos fármacos inmovilizan el cuerpo pero mantienen la consciencia alerta durante el pánico. Ante signos de alerta como jadeos constantes o encías enrojecidas, la indicación es aplicar paños con agua a temperatura ambiente en axilas y abdomen y hacer una consulta veterinaria.