Preocupación

Más pantallas, menos movimiento: crece la hipertensión en chicos y adolescentes

La vida sedentaria y las dietas con exceso de sodio están detrás del aumento de esta enfermedad crónica en edades tempranas. Qué hacer desde casa y desde la consulta médica.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

17 Mayo de 2025 - 12:57

Crecen los casos de hipertensión en ninos/ Fuente: Web
Crecen los casos de hipertensión en ninos/ Fuente: Web .

17 Mayo de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

Aunque históricamente se vinculó a la hipertensión arterial (HTA) con los adultos, cada vez más especialistas alertan sobre su avance silencioso en niños y adolescentes. El sedentarismo, el uso excesivo de pantallas y una alimentación rica en sodio y ultraprocesados han convertido a esta patología en un problema de salud pública que comienza a edades cada vez más tempranas.

Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) advierten que la hipertensión sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo y el factor de riesgo más importante para las enfermedades cardiovasculares (ECV). A pesar de las campañas de concientización, en Argentina el 35% de los adultos padecen hipertensión, y el conocimiento de esta enfermedad no mostró avances significativos en los últimos 15 años.

Lo alarmante es que la prevalencia en menores también crece: se estima que entre 3 y 5 de cada 100 niños o adolescentes ya presentan niveles elevados de presión arterial. La doctora Bárbara Nigro (MP 2723/1) señala que "el control de la presión arterial en niños es vital y debe hacerse de rutina a partir de los 3 años, utilizando equipos adecuados y tablas específicas guiadas por percentiles de edad y altura".

Las consecuencias invisibles de una presión alta

La hipertensión es una enfermedad crónica y muchas veces asintomática, por lo que suele detectarse recién cuando ya ha causado daño. "Las complicaciones más graves incluyen accidente cerebrovascular, infarto agudo de miocardio, insuficiencia renal, edema pulmonar, entre otras. También hay consecuencias solapadas y crónicas como daño en retina, hipertrofia ventricular izquierda, proteinuria, fibrilación auricular y deterioro cognitivo", advierte Nigro.

Estos efectos no distinguen edades, aunque su progresión suele ser más lenta en jóvenes, lo que hace aún más importante su detección temprana para evitar consecuencias en la adultez.

Crecen los casos de hipertensión en ninos/ Fuente: Web
Crecen los casos de hipertensión en ninos/ Fuente: Web

Cambios hormonales, género y presión arterial

En las mujeres, el control de la presión arterial cobra especial relevancia en etapas como el embarazo y la menopausia. "Los trastornos hipertensivos durante el embarazo pueden tener consecuencias graves para la madre y el bebé, por lo que es crucial un seguimiento constante durante esta etapa", enfatiza la especialista.

Por otra parte, con el paso del tiempo, la presión arterial sistólica tiende a aumentar, por lo que en adultos mayores el control debe ser aún más riguroso.

En ese sentido, el Consenso Argentino de Hipertensión Arterial FAC-SAC-SAHA 2025 estableció una nueva clasificación de valores:

  • Normal: <130/80 mmHg
  • Limítrofe: 130-139/80-89 mmHg
  • Estadio 1: 140-159/90-99 mmHg
  • Estadio 2: >160/>110 mmHg

Cómo se trata la hipertensión

El tratamiento requiere de un enfoque integral que combine tres pilares fundamentales: alimentación saludable, actividad física y medicación. "Es esencial educar al paciente sobre el contenido de sodio oculto en los alimentos, fomentar el ejercicio físico -al menos 150 minutos semanales-, y abandonar hábitos nocivos como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol", explica Nigro.

En cuanto a la medicación, los tratamientos pueden incluir diuréticos, inhibidores del sistema renina-angiotensina, bloqueadores de receptores de angiotensina, calcioantagonistas o betabloqueantes. En muchos casos, se requieren combinaciones de fármacos y un seguimiento médico periódico para ajustar las dosis.

Prevención: la clave para cuidar el corazón desde la infancia

La hipertensión es prevenible en la mayoría de los casos. Por eso, la detección temprana y los controles de rutina desde la niñez son claves. Promover hábitos saludables en el hogar, reducir el consumo de sal, fomentar el juego activo y limitar las horas frente a las pantallas puede marcar la diferencia.

"El diagnóstico oportuno y una adherencia estricta al tratamiento permiten controlar la presión arterial y reducir el riesgo de complicaciones graves", concluye Nigro.

En un mundo que empuja cada vez más al sedentarismo y a la comida rápida, cuidar el corazón desde la infancia es una tarea urgente que interpela a familias, escuelas y profesionales de la salud.

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