Marihuana en adolescentes: entre mitos, risas y psicosis
Los efectos de la marihuana en adolescentes están subestimados. Aunque se la percibe como una droga "blanda", expertos alertan sobre trastornos graves como la psicosis, ansiedad y daño cognitivo.
El consumo de marihuanaentre adolescentes aumenta y se inicia a edades cada vez más tempranas. Expertos advierten sobre los efectos del cannabis en el desarrollo cerebral, el riesgo de psicosis, daño cognitivo y adicción. La normalización del consumo esconde una problemática que preocupa a médicos, educadores y familias.
La droga más consumida por adolescentes en la Argentina
El uso de marihuana en adolescentes se ha convertido en una problemática creciente en Argentina. Según la última Encuesta Nacional de Consumos y Prácticas de Cuidado realizada por la Sedronar en 2022, el 70% de los jóvenes consume cannabis con fines no terapéuticos. Se trata de la droga ilícita de mayor uso en el país, con una prevalencia que aumenta junto con el nivel educativo del hogar.
Además, los datos revelan que uno de cada cinco argentinos ha consumido marihuana al menos una vez en su vida, y el 10,3% lo hizo en el último año. Esta tendencia preocupa a especialistas, especialmente por el inicio temprano: en muchos casos, a partir de los 13 o 14 años.
Un consumo normalizado y subestimado por el entorno adulto
El problema no se limita a la cantidad de adolescentes que fuman cannabis, sino a cómo el consumo ha sido naturalizado y minimizado por el entorno adulto, incluidos padres, educadores e incluso instituciones. Lejos de verse como una conducta riesgosa, muchos lo perciben como un hábito inofensivo o incluso beneficioso.
Médicos especialistas en salud mental y toxicología advierten que este enfoque subestima los efectos reales de la marihuana, que pueden ser tanto físicos como psicológicos, especialmente cuando se consume en etapas de desarrollo como la adolescencia.
Marihuana y salud mental: los efectos que no se ven
El consumo de marihuana no es inocuo. Según expertos, entre el 10% y el 17% de los usuarios desarrollan trastornos por uso de cannabis, y el riesgo se duplica si el inicio es antes de los 18 años. Uno de los cuadros más preocupantes es la llamada psicosis cannábica, que puede ser un episodio agudo o un disparador de enfermedades como la esquizofrenia y trastornos bipolares en personas predispuestas.
Además, el cannabis puede generar trastornos de ansiedad, depresión, problemas de sueño, desregulación emocional y alteraciones cognitivas, incluso después de un solo consumo en algunos casos.
THC más potente, nuevos formatos y mayor riesgo de intoxicación
Uno de los factores que agrava el panorama actual es la potencia del THC (tetrahidrocannabinol), el principal componente psicoactivo de la marihuana. Las concentraciones actuales son hasta cinco veces mayores que las de hace dos décadas, lo que eleva el riesgo de daño en menos tiempo.
Al mismo tiempo, han surgido nuevas formas de consumo, como gomitas, brownies, vapeadores y extractos como el 'wax' o el 'dab', que pueden alcanzar hasta un 90% de concentración de THC. Estas variantes no sólo dificultan el control del consumo, sino que aumentan las posibilidades de sufrir intoxicaciones, cuadros de despersonalización y dependencia acelerada.
Marihuana, pulmones y cerebro: consecuencias físicas invisibles
El impacto de la marihuana va más allá del cerebro. Cuando se fuma o inhala, la planta libera más de 400 principios activos, de los cuales 80 son cannabinoides psicoactivos. Además, el humo contiene 7.000 compuestos químicos, entre ellos 100 potencialmente cancerígenos.
A nivel respiratorio, puede provocar bronquitis crónica y, a largo plazo, cáncer de pulmón. En el cerebro, la búsqueda de placer y relajación puede derivar en reacciones adversas como ataques de pánico, alteración de la memoria, disminución de la concentración y desequilibrios emocionales.
Legalidad, mitos y falta de información
Pese a que el cannabis es considerado una droga ilícita en Argentina, existe una fuerte confusión respecto a su legalidad y uso terapéutico. La ley 23.737 penaliza su tenencia, autocultivo y consumo recreativo, pero el fallo Arriola (2009) de la Corte Suprema despenalizó la tenencia para uso personal en ámbitos privados.
Esta ambigüedad legal, sumada a la promoción en redes sociales e influencers que muestran el consumo como parte de un estilo de vida "natural" o "chill", ha contribuido a la desinformación y al aumento del consumo sin conciencia de los riesgos reales.
El rol clave de adultos y profesionales
Especialistas coinciden en que es urgente un abordaje integral del consumo adolescente de marihuana, que incluya a las familias, el sistema educativo y el sector salud. La prevención no debe limitarse a la prohibición, sino incorporar información científica, acompañamiento emocional y herramientas para la toma de decisiones saludables.
Hablar abiertamente sobre los efectos del cannabis, desmontar mitos comunes y actuar con empatía pero con firmeza, es esencial para enfrentar una problemática que, por su apariencia inofensiva, puede volverse invisible hasta que ya es demasiado tarde.