El Gobierno decía que no, pero muchos sí lo esperaban: este lunes, Manuel García - Mansilla, el juez que había asumido su cargo en la Corte Suprema de Justicia, presentó su renuncia indeclinable a través de una carta.
Había sido designado "en comisión" en el mes de febrero, como parte de la gestión Milei para renovar el máximo tribunal, pero el Senado rechazó el jueves su pliego, con los votos de más de dos tercios de los legisladores.
María Eugenia Talerico es, además de abogada penalista, candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires. Fue convocada por Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12 por Ciudadano News 91.7), y allí dijo que la partida de García - Mansilla "le generó confianza de saber que un juez como Lijo no llegaría a la Corte, porque eso significa hipotecar por 20 años con una persona que iba a tener un manejo muy complicado de toda la Justicia en general".
"Me generó confianza saber que Lijo no llegaría a la Corte. Eso significa hipotecar por 20 años con una persona muy complicada" (M. E. Talerico)
"Fue un camino demasiado largo, y una lucha que hubiera preferido no dar. Fue inexplicable que el gobierno nominara a un juez como él. No encontré en el Senado a gente que me explicara lo que verdaderamente significa Lijo.
Al contrario, diría que atacaron más al doctor García - Mansilla, que tenía pergaminos suficientes para llegar, un hombre que luego quedó enredado en la cuestión formal de la designación por decreto. Me hubiera gustado un debate sobre las cualidades personales y profesionales de un juez como Lijo, que era lo que el Gobierno proponía para la Corte", se lamentó.
Talerico sostiene que hubo mucho tiempo perdido tratando de resistir a Lijo, un juez que, según sus palabras, "es muy inconveniente, muy corrupto, alguien que otorga impunidad a cuanto político o poderoso con negociados en Argentina exista. La sensación fue de una emoción amarga, sin perjuicio de estar muy conforme con que finalmente no haya llegado a la Corte".
Manuel García-Mansilla, abogado y doctor en derecho argentino.
¿Pero por qué tanta insistencia por parte del Gobierno para que Lijo ocupe un lugar en la Corte? Responde María Eugenia Talerico: "Me parece que todo ha sido una jugada de Lorenzetti, el otro juez de la Corte, que dejó de ser presidente del Tribunal. Él tiene una cruzada personal para eso: había prometido tener acuerdos, obviamente desde todo el arco de gobernadores. Había un consenso muy amplio para que Lijo llegara, y seguramente se le habían prometido también otras cosas", esgrime la legisladora.
"Lijo es un juez que funciona de acuerdo al poder, al dinero, o a distintos intereses. Era un juez conveniente a todos, y aquí había negociaciones con el kirchnerismo, que no es un actor político fácil para negociar, sobre todo porque la jefatura está a cargo de alguien que tiene muchas imputaciones criminales".
"Yo no dudo en decir que Cristina Fernández, a quien tratamos como una política con una astucia fenomenal, es la jefa de una asociación criminal", lanza María Eugenia Talerico.
Y agrega que "si uno negocia con el kirchnerismo se tiene que preparar para enfrentar a una prenda difícil. No se puede negociar fácilmente políticas públicas, y tampoco el acomodamiento de los jueces". Es aquí cuando surge el tema de la Ficha Limpia, a lo que la legisladora aclara que "se trata de una ley nacional que afecta a las propuestas de candidaturas nacionales. Es un tema que acaba de entrar en consulta, y es también una forma de eludir que la Ficha Limpia es nacional", adhiere.
Silvia Lospennato.
"Hay algunas provincias que cuentan con la Ficha Limpia, y han ido sumando para las candidaturas nacionales. Es muy probable que también en la provincia de Buenos Aires, que no tiene esa ley, su candidatura sea una manera de eludir a la Ley, en el caso de sancionarse. De todos modos, dudo mucho que se sancione", dice Talerico.
La respuesta es clara, y la diputada menciona la sesión del 28 de noviembre, cuando muchos legisladores dejaron sola a Silvia Lospennato, diputada del PRO: "Cuando se pudo sancionar, empezaron a negociar con el kirchnerismo y dejaron sola a Silvia. Le habían prometido que iban a bajar, y luego no lo hicieron. Ese momento era importante, todavía estaba Kueider en el Senado, el Gobierno todavía manejaba mejor los hilos del Congreso. Y así y todo, no lo hicieron", explica.