Marcelo Colombo: " La sociedad pone de manifiesto que por ahí no es la cosa"
La tradicional peregrinación por el Patrono del Pan y del Trabajo suma a organizaciones sociales, sindicales y políticas, en un contexto donde crecen las críticas por el deterioro social. Circulo Político entrevistó al Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.
A la tradicional marcha de San Cayetano se suman organizaciones sociales y sindicales, en este caso para reclamar contra las políticas económicas, en un contexto donde las más altas autoridades eclesiásticas ya hicieron escuchar sus críticas por la situación social, tema que fue abordado en Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por Ciudadano News 91.7, y Ciudadano News Streaming).
Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, consultado sobre las implicancias de una jornada como la de hoy, explicó: "Son distintas exigencias de la realidad que nos han ido imponiendo, y también un pronunciamiento de tipo, no diría ético, sino profundamente humano, religioso y no desde una filosofía o ideología sino desde la empatía como ciudadanos, como parte de esta sociedad que nos aflige lo que pasa en los jubilados, con la discapacidad, las situaciones de salud de los chicos, de la salud en general; la violencia verbal en redes y el ejercicio de la función pública".
Para el religioso, son "todas cosas que nos han ido poniendo en la necesidad de un pronunciamiento que no fuera contra personas, sino contra determinados hechos, a los efectos de poner de manifiesto que por ahí no es la cosa".
Sobre si hay un mensaje concreto para analizar la realidad política, social, y señalar caminos al gobierno y a la política, Colombo explicó: "Nosotros tenemos una gran capilaridad, por la presencia de la Conferencia Episcopal, que es un organismo de servicio pero que se pone de manifiesto como un servicio de ayuda a los obispos y a las jurisdicciones regionales, locales".
Además destacó que "en cada lugar hay particulares problemáticas, pero como camino general vamos manifestándonos, ahí sí, lo que se llama la comisión ejecutiva, el grupo directivo de la Conferencia Episcopal, o la comisión permanente, que son los representantes regionales, tratando de poner un mensaje por un lado, de esperanza porque nosotros no somos anunciadores de desgracia, pero no podemos tampoco dejar de avisar que hay cosas que nos afectan profundamente, que lastiman el tejido social y que como tales van haciendo mella".
"El arzobispo de Buenos Aires decía no hablamos de grieta, tenemos que hablar de heridas en el tejido social, las grietas están en las paredes, las heridas se viven en la situación", subrayó.
La situación de Mendoza
Además de su cargo en la Conferencia Episcopal, continúa su labor en el Arzobispado de Mendoza, sobre lo que también fue consultado: "En Mendoza hemos podido dar algunos pasos interesantes que hay que destacarlos, una sinergia de solidaridad, por ejemplo, con la gente de calle o algunos otros espacios que vamos trabajando. Pero son unas pequeñas luces en un conjunto de situaciones difíciles que se viven, sobre todo como país, por el desfinanciamiento de ciertos sectores; por la decidida exageración de la crueldad a la hora de las manifestaciones o dejar de lado a generaciones que han permitido que el país sea lo que es, nuestros mayores".
Marcelo Colombo
"Evidentemente hay una opción en algunos casos, se usa hoy la expresión fingir demencia, hacerse los distraídos, mirar para otros lados para que me den los números. Hay como un endiosamiento de palabras como superávit fiscal, control del gasto, cuando sabemos que el gasto social es inversión toda vez que tiene que ver con con educación, con vivienda, con desarrollo de las personas, con caminos", continuó Colombo, agregando: "evidentemente en algunos sectores hay como una especie de deseo de que mágicamente vaya todo para bien, porque se ha pronunciado una palabra sagrada que va contra la corrupción. En realidad son recetas de ajuste que en muchos casos hacen que las personas vulnerables lo sean más".
La iglesia sin Francisco
Durante mucho tiempo la política argentina tuvo, en su interlocución con la iglesia, una presencia de una potencia extraordinaria, fuera de Argentina, el Papa Francisco, cuya palabra y mensaje era imposible de dejar de escuchar para todos. Entonces, ¿cómo se gana nuevamente potencia de diálogo frente a la política, a los poderes establecidos, ya sin la presencia del Papa, solo con su legado?.
"La palabra de él tenía una gran ascendiente y claramente a nosotros nos formó en estos años en un diseño de respuesta a realidades tan duras y tan afligentes para la comunidad", remarcó el sacerdote, "de manera que esa sensibilidad suya, esa particularidad de hacerse presente nos marcó muchísimo. Nos toca hacernos cargo de ese legado, que es el de Jesucristo en definitiva, de una solidaridad samaritana frente al sufrimiento, y lejos de andar con declamaciones y cosas que pudieran sonar a aprovechamientos o discursos de ocasión, estar muy presente en el mundo del dolor para poner el hombro en lo que podamos, y poder también ayudar a ver más claro".
"Creo que en eso él fue un maestro, lo sigue siendo y nos marcado profundamente, en algún sentido nos ha dejado como de alguna manera tarea para el hogar en todo esto", resumió.