Los embalses al máximo y las precipitaciones aseguran un año de abundancia hídrica
Este pronóstico favorable es el resultado de un exhaustivo trabajo de investigación realizado por un equipo de expertos de Irrigación, en conjunto con investigadores del CONICET y el IANIGLA.
En un contexto regional marcado por la escasez hídrica, Mendoza se erige como un oasis de esperanza. Así lo confirmó el Departamento General de Irrigación al presentar su pronóstico para la temporada 2024-2025, que augura un año de abundancia hídrica para todos los ríos de la provincia.
"Esta temporada que estamos iniciando será normal. Pero si miramos 15 años atrás vemos situaciones adversas, como la ola de calor que se registró en enero y que desacomodó un poco la proyección", advirtió el superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli. Sin embargo, las reservas máximas en los embalses y las abundantes precipitaciones invernales garantizan un panorama alentador.
Este martes presentamos en @IrrigacionMza el Pronóstico de Escurrimientos de los ríos de la provincia de Mendoza para la temporada 2024-2025, que se extiende desde octubre hasta septiembre próximo. pic.twitter.com/Z8UQLld3pb
"El agua que tendremos en este ciclo se mide, por eso lo podemos decir", aseguró Marinelli. "Medimos para conocer la oferta de agua y poder planificar la disponibilidad que tendremos para los diferentes usos: humano, turístico, industrial y agrícola, que es el que más necesita para que Mendoza avance".
Un trabajo en equipo para asegurar el futuro hídrico
Este pronóstico favorable es el resultado de un exhaustivo trabajo de investigación y análisis realizado por un equipo de expertos de Irrigación, en conjunto con investigadores del CONICET y el IANIGLA. "Llegar a tener esta información para planificar el año necesita de un gran trabajo", destacó Marinelli, quien resaltó la importancia de contar con datos precisos y actualizados para tomar decisiones estratégicas en materia de gestión hídrica.
El informe presentado por Irrigación detalla las proyecciones para cada uno de los ríos mendocinos:
Río Mendoza: se espera un derrame de 1.230 hm³, lo que representa un 89% respecto de un año medio.
Río Tunuyán y arroyos: se proyecta un derrame de 1.290 hm³, un 105% respecto de la media.
Río Diamante: se estima un derrame de 890 hm³, alcanzando el 91% de un año medio.
Río Atuel: el pronóstico de escurrimientos indica que se espera un derrame de 1.100 hm³, lo que representa 101% de un año medio para la sección de aforos La Angostura.
Río Malargüe: se espera un derrame de 310 hm³, lo que representa 103% de un año medio para la sección de aforos La Angostura.
Río Grande: se pronostica un derrame de 3.320 hm³, lo que representa 105% de un año medio.
Estos datos confirman que la provincia contará con un suministro de agua más que suficiente para satisfacer las demandas de todos los sectores.
Más allá de las buenas noticias del presente, Irrigación ya está trabajando en el futuro. "La población tiene conciencia de lo que pasará a futuro, pero hay al menos tres herramientas insustituibles: el Plan Hídrico, un Código de Aguas y finalmente retomar el camino de la inversión pública", aseguró Marinelli.
Con un enfoque integral y una mirada puesta en el largo plazo, Mendoza se posiciona como un referente en la gestión sostenible de los recursos hídricos, garantizando así su desarrollo económico y social.