Los alimentos que ayudan a dormir mejor, según la ciencia
Un grupo de científicos de la Universidad de Harvard publicó un estudio que analiza la influencia de cierto tipo de alimentos en la regulación del sueño.
Hay comidas que inciden directamente en el bienestar corporal. Y muchas de ellas afectan, en mayor o menor medida, a la hora de conciliar el sueño. Es por esto que la Universidad de Harvard (EEUU) publicó un estudio en el que se analiza la influencia de diversos alimentos a la hora de regular las horas de descanso.
Agregar cierto grupo específico de comidas a la dieta, mejora la calidad del descanso.
El sueño está regulado, principalmente, por una hormona llamada melatonina, y el estudio de la Universidad explicó que los alimentos analizados contienen buena parte de esa hormona. Los resultados del trabajo demostraron que agregar cierto grupo específico de comidas a la dieta mejora la calidad del descanso.
Los alimentos que corresponden a una dieta mediterránea están a la cabeza de las recomendaciones, según el trabajo publicado en Harvard. Incluye alimentos basados mayormente en vegetales frescos, y otros con base integral.
Frutas, pan, cereales. Pero principalmente, verduras. He ahí el secreto de la Dieta Mediterránea.
Esta dieta mediterránea restringe el consumo de carnes rojas y alimentos ultraprocesados, y está compuesta principalmente por los siguientes elementos:
-Lácteos -Huevos -Pescado -Carne de aves de corral
Las comidas que inducen al sueño es que todas ellas son ricas en melatonina, serotonina y vitamina D.
Comidas que hacen dormir: características
Lo más particular de esta dieta de comidas que inducen al sueño es que todas ellas son ricas en melatonina, serotonina y vitamina D. Desde la Universidad afirman que "las investigaciones preliminares sugieren que ciertos alimentos, como la leche, el pescado graso, el jugo de cereza ácida y el kiwi ayudan a mejorar el sueño. Todos encajan en esta misma dieta".
Asimismo, desde esa misma universidad aconsejan acompañar a esta dieta con ciertas rutinas: limitar el tiempo en la cama, tratar de dormir una hora antes de ir a la cama, no llevar problemas sin resolver, y no esforzarse por dormir: si no se consigue conciliar el sueño, conviene salir del dormitorio y hacer algo relajante.