Alejandra Locomotora Oliveras murió este lunes a los 47 años, luego de dos semanas internada en el hospital Cullen de Santa Fe, tras sufrir un accidente cerebrovascular. Pero antes de ser seis veces campeona mundial de boxeo y convertirse en una figura política de peso, fue una adolescente que usó sus puños para salir de un infierno: la violencia de género.
"Un día vino a pegarme, como lo hacía siempre. Entonces lo esperé, cerré el puño y le di con toda la fuerza que tenía. Cayó sorprendidísimo al suelo", había recordado en una entrevista con Aire de Santa Fe. Ese día, con apenas 15 años, tomó a su hijo en brazos, una bolsa de nylon y se fue. Nunca volvió
Locomotora Oliveras no solo representa una leyenda del ring, sino también una sobreviviente que transformó el dolor en fuerza, y la lucha en bandera.
El boxeo, su refugio y su escape
Criada en Alejandro Roca, un pueblo cordobés, Alejandra se enamoró a los 14 años y abandonó su hogar. A los 15 ya era madre, pero también víctima de una relación marcada por los golpes. "Me pegaba durante el embarazo y lo hizo después, cuando nació mi hijo", reveló.
Un día, leyendo las noticias en la radio del pueblo, se cruzó con una frase de Mike Tyson que le cambió la vida: el excampeón contaba que el boxeo lo había salvado tras salir de la cárcel. Ella también vivía una cárcel: su casa.
En un pueblo sin gimnasios, comenzó a entrenar sola. "Cuando él no estaba, hacía sentadillas, abdominales, me entrenaba con mi sombra", dijo. Su cuerpo y su mente se fortalecieron hasta que un día enfrentó a su agresor.
De madre adolescente a campeona mundial
Su historia en el boxeo profesional arrancó oficialmente en 2005. Apenas nueve meses después, con solo siete peleas (seis victorias y un empate), se consagró campeona mundial supergallo del Consejo Mundial de Boxeo al vencer a Jackie Nava.
Durante más de 15 años fue una de las figuras más destacadas del boxeo argentino. Sumó seis títulos mundiales y se convirtió en un ícono del deporte y del empoderamiento femenino.
Más allá del ring, también luchó por los derechos de las mujeres y la justicia social. En 2025, había alcanzado un nuevo logro: fue elegida como Convencional Constituyente por el Frente de la Esperanza en Santa Fe.
El ACV que la alejó de la pelea
El 14 de julio, el mismo día que debía asistir a la apertura de la Convención Reformadora de la Constitución, sufrió un ACV grave. El diagnóstico fue devastador: un coágulo obstruyó la arteria silviana, impidiendo el flujo sanguíneo en una zona crítica del hemisferio izquierdo del cerebro.
Pese a una leve mejoría en los últimos días, el estado siempre fue crítico. Este lunes, su corazón dijo basta.
Una vida que deja huella
"Era normal que la mujer sufriera porque el marido le pegaba. A nadie se le movía un pelo. Yo nunca acepté eso", sostuvo alguna vez. Esa rebeldía, esa fuerza, esa lucha, definieron a la Locomotora.
Alejandra Oliveras no sólo fue una campeona del boxeo: fue una mujer que, desde la adversidad, construyó su camino con coraje. Su historia quedará como símbolo de resistencia, fuerza y superación.

